Unos 480 mil rohinyás huyeron de Birmania hacia Bangladés debido a la violencia en el oeste del país, según cifras comunicadas ayer por las Naciones Unidas (ONU), un mes después del comienzo de esta crisis.
Huyendo de la violencia del Ejército birmano y las milicias budistas, en lo que según la ONU constituye una “limpieza étnica”, los musulmanes rohinyás desbordan las capacidades de Bangladés, asfixiando a esta nación pobre de Asia del sur.
Varios centenares de nuevos refugiados llegaron desde el estado de Rakáin (oeste) entre lunes y martes. La estimación actual (480 mil) supera ampliamente la anterior, que era de 436 mil. La diferencia se debe en gran parte al censo adicional de ingresos en dos campos de refugiados, que no figuraban en el registro, dijo la ONU.
Sin servicios higiénicos, los refugiados se ven obligados a defecar al aire libre, a veces contaminando aguas que otras personas podrían beber. Hay escasez absoluta de todo: agua potable, comida, medicamentos.
