El presidente brasileño, Michel Temer, dirigió una trama de corrupción en la que los legisladores presionaban a ejecutivos de alto perfil para obtener sobornos, dijo el multimillonario Joesley Batista a la revista Época, en una nota publicada ayer.
En su primera entrevista desde que firmó un acuerdo con fiscales brasileños, Batista dijo que Temer pidió dinero varias veces desde 2010, y que el actual mandatario lideraba un grupo de políticos que regularmente exigía sobornos a cambio de favores.
El empresario detalló que en la trama participaban los expresidentes de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha y Henrique Eduardo Alves, así como el actual jefe de Gabinete de Temer, Eliseu Padilha, y el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Wellington Moreira Franco.
“Temer es el líder de una organización criminal de la Cámara baja”, afirmó Batista. “Los que no están detenidos están en el gobierno y son muy peligrosos”.
En sus comentarios, Batista llevó las acusaciones contra Temer un poco más lejos. El multimillonario habría dicho a los fiscales que Temer, como presidente, intentó obstruir una investigación en curso de corrupción.
Temer negó las acusaciones del dueño de la empresa frigorífica JBS, y advirtió de que demandará a Batista.
Un comunicado del despacho de Temer señala que sus abogados presentarán las demandas civiles y criminales a partir de mañana.
La semana pasada, Temer se libró de una amenaza de destitución después de que el máximo tribunal electoral de Brasil rechazó un caso por presunto financiamiento ilegal de campaña para las elecciones de 2014.
J&F aceptó pagar una multa récord de 10 mil 300 millones de reales (3 mil 100 millones de dólares), después de que Joesley Batista y su hermano Wesley admitieron haber sobornado a casi mil 900 políticos en los últimos años.
