El clarinete, la flauta, la tuba, la trompeta, el trombón, las percusiones y la flauta dulce de los siete jóvenes músicos becados en Italia se compenetraron con perfecta armonía, en un delicioso concierto en el que las protagonistas fueron las canciones panameñas.
La exhibición musical tuvo lugar en una de las salas del Conservatorio de Santa Cecilia, sede principal de sus estudios y una de las instituciones más prestigiosas de música en Europa que nació en 1565.
“Lo más bello de esta noche es que más allá del programa previsto, que eran cuatro piezas, el grupo de panameños ha decidido sobre la marcha ampliar el repertorio y ha incluido un mix. Son chicos que ponen muchísima pasión en todo lo que tocan”, señaló a La Prensa el director del Conservatorio, Roberto Giuliani.
Los jóvenes panameños - el mayor grupo de becarios jamás admitidos en la institución- deleitaron al público con un repertorio variado que comenzó con Taboga, de Ricardo Fábrega, y se cerró con Patria, de Rubén Blades. Otras canciones interpretadas fueron Socavón de Canajagua, de Eduardo Quintero, y La dama de la pollera, de Eduardo Charpentier.
Este fue el colofón final a un concierto que incluyó la participación de varios alumnos del Conservatorio del Santa Cecilia. Durante dos horas, el escenario se convirtió en un crisol de culturas por donde pasaron músicos de Turquía y Kazajistán.
Alberto Castañeda, Allan Pineta, Edgar Alberto Dutary, Eduardo Rodríguez, Edward Arosemena, José Manuel Mires y Roberto González Santamaría llegaron a Roma en octubre para perfeccionar sus estudios de música en esta privilegiada escuela -donde han sido instruidos otros ilustres alumnos que hoy son músicos consagrados como Ennio Morricone, uno de los mejores compositores de música para películas, y el director de orquesta, Carlo María Giulini.
A pesar de que solo llevan unos cuantos meses recibiendo clases en el Santa Cecilia, ya han dejado una huella indeleble en los pasillos de esta institución centenaria. “Son un grupo muy vivaz, siempre van juntos y han regalado a la escuela una alegría inmensa”, acotó Giuliani.
