El sospechoso de los ataques extremistas de noviembre de 2015 en París, Salah Abdeslam, el fugitivo más buscado de Europa hasta su captura el mes pasado, fue trasladado de Bélgica a la capital francesa el miércoles, antes de comparecer ante jueces investigadores para la posible presentación de cargos, explicó la fiscalía gala.
Después de estar prófugo cuatro meses y detenido en Bélgica un mes, el francés de origen marroquí, de 26 años, iba rumbo a Fleury-Merogis, una prisión de alta seguridad al sur de París, dijo su abogado Frank Berton.
Investigadores dicen que tuvo un papel fundamental en la logística del ataque del que dejó a 130 muertos y que fue reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico.
Abdeslam fue extraditado en un operativo que involucró el traslado a primeras horas del día de su celda en Bélgica y un trayecto transfronterizo en un helicóptero policial. El rápido traslado sorprendió incluso a Berton, quien viajó desde Lille para unirse con su cliente en el Palacio de Justica francés.
El ministro francés de Justicia, Jean-Jacques Urvoas, dijo que el sospechoso estará recluido en el módulo de aislamiento, vigilado por guardas formados para tratar con “personas con reputación violenta”.
El sospechoso es el único agresor que sobrevivió y su testimonio podría ser valioso para vincular de forma definitiva los acontecimientos en la noche de la masacre, cuando tres grupos de radicales se inmolaron o provocaron balaceras en restaurantes, una sala de conciertos y un estadio deportivo.
Berton dijo al canal iTele TV que su cliente quiere hablar, apuntando que “tiene cosas que decir, quiere explicar su ruta hacia la radicalización”, además de su papel en los ataques, pero no asumirá responsabilidades por otros. “Esto supone ser juzgado por hechos y actos que él ha cometido, pero no por lo que no cometió simplemente porque es el único sobreviviente de los ataques”, apuntó Berton.
