Los países fundadores del Mercado Común del Sur (Mercosur), Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, asumirán de forma colegiada la presidencia del bloque en el actual semestre, en lugar de transmitirla a Venezuela, y emplazaron a la República Bolivariana a cumplir con “obligaciones asumidas en su Protocolo de Adhesión” antes del 1º de diciembre, so pena de ser suspendida.
El anuncio fue hecho, en la madrugada de ayer, a través de una declaración conjunta que fue comunicada por la cancillería brasileña y, de forma separada, a través de los sitios web de los ministerios de Relaciones Exteriores de Argentina y Paraguay.
En el caso de Paraguay, el anuncio concluye señalando que la no objeción de ninguno de los Estados signatarios permitió lograr el consenso en torno a lo decidido.
La “Declaración Conjunta relativa al funcionamiento del Mercosur y al Protocolo de Adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur”, firmada por los cancilleres, dice reflejar el consenso de los Estados miembros del bloque regional para facilitar el funcionamiento del Mercosur y “coordinar las negociaciones con otros países y grupos de países, así como los pasos a seguir para asegurar el equilibrio de derechos y obligaciones en el proceso de adhesión de Venezuela, atento a que este país no ha incorporado normativa esencial del Mercosur en su legislación nacional”.
Venezuela debía asumir la presidencia del bloque en julio pasado, siguiendo un orden alfabético de sucesión en la jefatura del organismo, que dura seis meses.
Esta nación sudamericana se adhirió en 2012 al Mercosur –cuya constitución se produjo en 2001–, pero hasta ahora no ratificó un gran número de normativas comerciales, políticas, de calidad democrática y sobre derechos humanos.
La crisis se produce en un momento delicado para el bloque sudamericano, que relanzó las negociaciones de un tratado de libre comercio con la Unión Europea (UE).
Las tensiones entre el gobierno de Maduro y sus socios aumentaron con la llegada al poder de gobiernos de centroderecha en Argentina –donde Mauricio Macri ganó las elecciones a finales de 2015– y en Brasil, donde Michel Temer asumió la presidencia tras la destitución este año de la mandataria de izquierda Dilma Rousseff.
El canciller brasileño, José Serra, afirmó la semana pasada que su país considera que “Venezuela vive bajo un régimen autoritario, no democrático” y argumentó que “un país que tiene presos políticos no puede ser un país democrático”.
Las tensiones se cristalizaron en los últimos días en torno a la detención en Venezuela del periodista chileno-venezolano Braulio Jatar. “Estamos muy preocupados por la reciente multiplicación de detenciones arbitrarias en Venezuela , como la del periodista Braulio Jatar, ocurridas en detrimento del debido proceso legal y en claro incumplimiento de las libertades y las garantías fundamentales”, afirmó Serra en una nota de prensa publicada ayer en el sitio web de la Cancillería.
“Esa situación dificulta aún más el diálogo entre el gobierno y la oposición, indispensable para superar la dramática crisis política, económica, social y humanitaria que afecta a Venezuela”, añade el texto.
El Mercosur atraviesa una de sus peores crisis, solo equiparable a la que generó la suspensión de Paraguay en 2012, luego de un juicio parlamentario que destituyó al presidente de izquierda Fernando Lugo. Fue precisamente en ese período que Argentina, Brasil y Uruguay aprobaron el ingreso de Venezuela, al que se oponía Asunción.
Venezuela reacciona
El Gobierno venezolano reaccionó de inmediato. A través de su cuenta de Twitter, la canciller Delcy Rodríguez manifestó que la declaración de la “Triple Alianza” del Gobierno de Argentina, Paraguay y de facto de Brasil, vulnera la legalidad de la organización.
La forma despectiva en la que se refiere la canciller a los países fue dicha por el presidente Maduro el pasado 3 de agosto. Ese día expresó que esos tres países eran “la triple alianza de torturadores de Suramérica”; que la oligarquía paraguaya, “corrupta y narcotraficante” lo perseguía; así como lo perseguía el “demacrado” Mauricio Macri de Argentina, “repudiado por su pueblo”, y la “dictadura impuesta en Brasil”, en alusión a Michel Temer.
Rodríguez añadió en una serie de tuis: “Pronto expondremos la verdad sobre acervo normativo de Venezuela y del resto de los Estados Parte, así como las acciones para proteger Mercosur”. “En Mercosur las decisiones se adoptan por consenso y respetando las normas de funcionamiento. No permitiremos violaciones a los Tratados. Pretender destruir [el] Mercosur mediante artimañas antijurídicas es reflejo de la intolerancia política y desesperación de burócratas”, aseguró la alta funcionaria.
Venezuela asumió de hecho la presidencia del Mercosur el pasado 5 de agosto, izando la bandera del organismo en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en una ceremonia ante el cuerpo diplomático.
Oposición celebra
Maduro “fue derrotado por Mercosur , la comunidad internacional hoy está clara sobre la realidad [de Venezuela], donde se violan los derechos humanos y no hay democracia”, dijo Luis Florido, presidente de la comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional.
Florido señaló que la declaración obliga a Maduro a liberar a los “presos políticos” y permitir la realización este año del referendo revocatorio que la oposición impulsa en su contra.
Al mismo tiempo, consideró que la sanción echa por tierra la Cumbre de Países No Alineados que comenzó el pasado martes en la Isla de Margarita, con la cual, a su juicio, el mandatario busca “lavarse la cara ante el mundo” para ocultar que su gobierno es una “dictadura”.
“Pónganse a derecho y cumplan las cláusulas de Mercosur , sobre todo la que están exigiendo los países que es en materia de derechos humanos y respeto a la disidencia”, indicó por su parte Williams Dávila, titular de la comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea.
