Estados Unidos (EU) y Brasil confirmaron ayer la fortaleza sin precedentes de su relación tras el encuentro del presidente Donald Trump con uno de sus más fervientes admiradores: su par brasileño Jair Bolsonaro, el ‘Trump del Trópico’.
El magnate inmobiliario y el excapitán del Ejército, populistas de derecha, dejaron claro su compromiso para forjar una nueva alianza hemisférica.
“Brasil y EU nunca han estado más cerca”, dijo Trump en la Oficina Oval, elogiando la campaña electoral de Bolsonaro, que sorpresivamente lo llevó al Palacio do Planalto con un mensaje rupturista, muy a tono con su propia llegada a la Casa Blanca.
“Tenemos muchos valores comunes, admiro al presidente Trump”, dijo Bolsonaro, quien ha manifestado su orgullo de ser comparado con Trump.
Para enfatizar la importancia del lazo, Trump anunció que propondrá a Brasil como un aliado preferente fuera de la OTAN y sugirió, incluso, que el país pueda integrarse al pacto militar como miembro.
“Tengo la intención de designar a Brasil como un aliado preferente fuera de la OTAN, o (...) tal vez, en un aliado de la OTAN”, dijo Trump, destacando el impacto positivo que eso tendría para ambas naciones en cooperación y seguridad.
Brasil aspira además a ingresar a la OCDE, el club de las democracias ricas, y Washington hará todo lo posible por ayudarlo, dijo Trump.
Matias Spektor
Fundación Getulio Vargas.
Venezuela
La notoria afinidad entre Trump y Bolsonaro, especialmente para denunciar los peligros del socialismo, quedó en evidencia con Venezuela. Como era esperado, el aumento de la presión para forzar la salida de Nicolás Maduro, a quien consideran un “dictador”, centró los debates.
“Pedimos a los miembros del Ejército venezolano que dejen de apoyar a Maduro, que en realidad no es más que un títere cubano”, dijo Trump.
Un alto funcionario del Gobierno estadounidense, que habló con periodistas bajo la condición del anonimato, destacó el buen vínculo entre los militares venezolanos y brasileños, que puede propiciar el “cese de la usurpación” de Maduro.
“Todas las opciones están sobre la mesa”, reafirmó antes Trump. “Es una vergüenza lo que está pasando en Venezuela: la deuda, la destrucción y el hambre”.
Trump advirtió también que EU puede imponer sanciones “mucho más duras” a Venezuela, poco después de que el Tesoro anunciara nuevas medidas punitivas, esta vez contra la minera estatal Minerven y su presidente, por operaciones de oro ilícitas.
EU y Brasil apoyan los esfuerzos del presidente encargado Juan Guaidó de encabezar un gobierno de transición y organizar nuevas elecciones.
Bolsonaro también analizó la crisis venezolana con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.
“La conversación trató sobre la narcodictadura de Nicolás Maduro y Cuba. Almagro, siempre atento a las libertades individuales, hace duras críticas y denuncias contra el régimen venezolano y cubano”, tuiteó Bolsonaro.
Cuba y Nicaragua
Trump y Bolsonaro, fuertemente críticos de los gobiernos de Cuba y Nicaragua, también comparten posiciones de línea dura sobre el multilateralismo, la inmigración y el papel de China, de creciente influencia en Latinoamérica.
La complicidad de Trump y Bolsonaro se vio reforzada entre risas en la Oficina Oval, cuando intercambiaron camisetas de los equipos de fútbol de sus países. “Todavía recuerdo a Pelé”, comentó Trump, alabando las cualidades de la Seleçao.
Matias Spektor, profesor de la Fundación Getulio Vargas, destacó el encuentro como un gran triunfo para Bolsonaro.
“Es el mayor paquete de concesiones otorgado por un presidente estadounidense a un colega brasileño en los últimos 30 años de democracia. Victoria enorme para Bolsonaro. Y llena de repercusiones para las relaciones de Brasil con China y con el resto de Sudamérica”, escribió en Twitter el analista.
