El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, negó ayer domingo que la cumbre nuclear de la semana pasada con Corea del Norte fuera un fracaso, a pesar de que el presidente Donald Trump regresó a casa con las manos vacías.
La segunda reunión de alto nivel para lograr un acuerdo de desarme nuclear entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y Trump, terminó sin avances y sin siquiera una declaración conjunta.
Pero Bolton le dijo al programa de la cadena CBS Face the Nation que el fracaso de Trump en obtener compromisos de Piongyang para destruir su capacidad nuclear debería verse como “un éxito”, en la línea de “un presidente que protege y promueve los intereses nacionales de Estados Unidos”.
“Así que el presidente se mantuvo firme ante su punto de vista. Profundizó su relación con Kim Jong-un. No lo veo para nada como un fracaso cuando los intereses nacionales estadounidenses están protegidos”.
El resultado en Hanói estuvo muy por debajo de las expectativas previas a la reunión, después de que los críticos aseguraran que su reunión histórica en Singapur había carecido de sustancia.
