La música fluye por las venas del mayor Armando Villa desde su nacimiento.
Su abuelo Bienvenido Villa integró la banda de música del Cuerpo de Bomberos de Colón en la década de 1940. Su padre, el capitán Armando Villa Salgado, fundó la banda de música del Instituto Fermín Nadeau y perteneció desde 1955 al Cuerpo de Bomberos de Chepo. Años más tarde lo trasladaron a Panamá, donde creó en 2001 el conjunto de música juvenil del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
“En mi casa siempre hubo actividad bomberil y musical (...) Mis canciones de cuna eran dianas”, recuerda el mayor con una foto en la que aparece tocando un instrumento de viento cuando solo tenía cinco años.
Para entrar a la oficina de Armando Villa, en el cuartel Juan Antonio Guizado de Plaza Amador, hay que subir al segundo piso y atravesar el salón de música Máximo Andrés Boza. Es un lugar rebosante de cuadros con imágenes de su padre y abuelo colgadas en una pared de color verde limón. El recinto tiene atriles, partituras musicales, sillas e instrumentos. Casi un estudio de grabación.
Durante la entrevista se cuela uno que otro sonido emitido por los instrumentos de viento de músicos de la banda en plena faena.
Su hija Amanda, de 14 años, escucha a su padre conversar con atención, mientras está sentada en su escritorio, pero aún no revela la pasión ancestral. No importa: dicen que los tiempos del arte son infinitos.
El primer instrumento en manos de Villa fue un tambor. Siguió el clarín. En la mitad de la adolescencia se dedicó por completo a la trompeta, en la banda del Instituto Fermín Nadeau.
Ingresó en 1999 al Cuerpo de Bomberos de Chepo, como arreglista e instrumentista de la banda.
Pasó el tiempo. Integró el Cuerpo de Bomberos de Panamá para entonces colaborar con su padre en la banda juvenil. El capitán Armando Villa Salgado falleció en 2005, pero la batuta quedó en manos de su hijo.
A partir de entonces comenzó una trayectoria en la Zona 1 de la institución, en la banda juvenil y la de cornetas y tambores. El mayor estaba en su son.
Dirige ahora el grupo de la Zona 1, el principal del Cuerpo de Bomberos, y coordina y supervisa todas las bandas de la institución a lo largo y ancho de Panamá.
Conocedor por experiencia propia del alma musical y festiva del país, reconoce que cada lugar tiene su propio estilo.
Pero también recuerda: “hay que velar porque todas las bandas cumplan con el protocolo de la institución”.
RUTINA Y PASIÓN
Un día de trabajo del mayor Villa comienza con una agenda de actividades mensuales que tiene anotadas en su tablero.
Un lunes puede ser la organización y preparación del repertorio para un concierto musical; o un viernes la selección de temas para un recital. Esta última labor incluye la composición de temas según la época del año.
La banda practica tres veces a la semana para estar afinada en las presentaciones. La prueba de fuego es noviembre, cuando se conmemora el mes de la patria, considerado por los bomberos como “su mes”.
Todo comienza el primer día de noviembre con el convivio de dianas en el cuartel de Plaza Amador. La jornada cierra con la aprobación de las dianas para la Presidencia, precisamente con los “dianeros profesionales”.
Durante los ensayos se venden comidas y bebidas para obtener fondos.
La siguiente cita es el 2 de noviembre, con la peregrinación del Día de los Difuntos. El 3 en la madrugada suenan las dianas en la Presidencia de la República, en honor a la separación de Panamá de Colombia.
Participan también en las demás presentaciones del décimo primer mes del año y en el desfile de las antorchas el 27.
En diciembre la agenda se colma con los conciertos navideños. En enero, siguen presentaciones de fechas especiales, como el homenaje a los mártires, y en procesiones como la celebrada en Don Bosco. Descansan en febrero y vuelven a los ensayos en marzo.
El resto del año llueven las invitaciones para más recitales.
Los bomberos componen los arreglos musicales de las dianas, entre las melodías preferidas de los panameños. El mayor Villa compara que en las bandas de antes solo había trompetas, clarines y tambores; y ahora hay saxofones, trombones, bajos eléctricos y piano, para lograr “algo mucho más elaborado, que requiere más conocimiento musical y sobre todo gusto, así como las canciones populares de la radio”. Puede ser desde un merengue de Eddy Herrera, un mix haitiano de Tabou Combo, una bachata de Juan Luis Guerra y hasta una samba brasileña.
SATISFACCIÓN
Lo que más disfruta de su trabajo es la composición de marchas, dianas, y su principal satisfacción es “ver el rostro del público y saber que llenas su expectativa”.
No duda en afirmar que “pertenecer a los bomberos es una oportunidad de servir a la comunidad”. Y añade: “El Cuerpo de Bomberos es una institución que goza de arraigo popular; más inmerso en el pueblo panameño”.
Y con humildad, pero sin falsa modestia, recuerda que “nuestro componente humano viene de las raíces de la Banda Republicana”, porque “históricamente la institución fue la primera en llevar el pabellón nacional en la separación de 1903”.
PERFIL
NACIMIENTO
Nació en la ciudad de Panamá el 1 de noviembre de 1963.
Cuenta con 52 años de edad, es viudo y tiene una hija de 13 años, Amanda.
ESTUDIOS
Cursó primaria en al escuela Don Bosco y la secundaria en el Instituto Fermín Nadeau.
Tiene una licenciatura en Instrumentos Musicales de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá.





