La crisis de poderes que vive Venezuela desde el triunfo de la mayoría opositora en la Asamblea Nacional, el 6 de diciembre de 2015, concluyó ayer con un autogolpe o golpe de Estado institucional, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) emitió dos sentencias con las cuales desconoció la inmunidad parlamentaria de los diputados de la Unidad Democrática y dio a la Sala Constitucional las facultades legislativas de la Asamblea.
“Es un golpe de Estado con todas sus letras, es una dictadura”, denunció el presidente de la Asamblea, Julio Borges, quien remarcó que es la primera vez que le dan, en dos sentencias, todos los poderes al presidente Nicolás Maduro.
Acotó que Venezuela necesita la solidaridad de los países de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la presión del mundo democrático para que haya elecciones este año y el país salga del caos y la dictadura.
La reacción del secretario general de la OEA, Luis Almagro, no se hizo esperar. A través de un comunicado, denunció un autogolpe en Venezuela y dijo que llamará con carácter urgente a una reunión del Consejo Permanente. “Hoy es hora de trabajar unidos en el hemisferio para recuperar la democracia en Venezuela, con cuyo pueblo todos tenemos deudas que nos obligan a actuar sin dilaciones”, indicó.
Gobiernos del mundo condenaron la decisión del TSJ, calificándola como una ruptura del orden constitucional. Mientras, la oposición anunció que realizará protestas en la calle y que denunciará por delitos de lesa humanidad a los magistrados del TSJ.
VEA: Julio Borges: ‘Esto es una dictadura’

