El nuevo presidente del Parlamento de Venezuela, Julio Borges, está dispuesto a debatir la desvinculación de tres parlamentarios suspendidos por la justicia, a fin de superar la situación de “desacato” de la cámara e impulsar una salida electoral a la grave crisis del país.
El Legislativo, controlado desde enero de 2016 por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), fue declarado en desacato tras juramentar a tres diputados del estado de Amazonas (sur) cuya elección había sido anulada por denuncias de fraude.
“Estoy seguro de que la Unidad podría dar ese paso para destrabar el camino, pero lo que no puede ser es que a la Asamblea Nacional la quieran someter a un chantaje permanente, en lugar de ser una institución libre, independiente, autónoma”, dijo Borges en una entrevista difundida ayer domingo por la televisora privada Globovisión.
Al dictaminar el desacato, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) -acusado por la oposición de servir al gobierno del presidente Nicolás Maduro- declaró“nulas” todas las decisiones del Parlamento. Los tres asambleístas pidieron su exclusión el 15 de noviembre, pero el TSJ considera que su salida tenía que ser votada por el pleno del Congreso.
Aunque lo consideró“un tema más político que legal”, Borges considera que dejar atrás el desacato permitiría avanzar en iniciativas para promover elecciones en 2017 y combatir la crisis económica, reflejada con una inflación de 475% en 2016, según el FMI, y una aguda escasez de alimentos y medicinas.
“O nos ocupamos de esa inmensa mayoría de venezolanos que está sufriendo y espera respuestas, o el país simplemente va a arrasar con una clase política que no ha estado a la altura”, expresó el jefe parlamentario.
“Vamos a luchar para que haya elecciones generales”, agregó Borges, después de que el proceso hacia un referendo revocatorio del mandato de Maduro fuese suspendido el año pasado por el poder electoral.
El jueves último, al asumir la presidencia del Parlamento, Borges anunció que Maduro será declarado en “abandono del cargo”, acusando al gobernante socialista de incumplir sus funciones.
¿DIALOGO?
Entre tanto, el Vaticano renovó el sábado su exhortación al diálogo entre el Gobierno y la oposición para superar la severa crisis política y económica de Venezuela, a la espera de una probable nueva ronda de conversaciones el próximo viernes.
Aldo Giordano, nuncio apostólico en el país sudamericano, recordó que el papa Francisco pidió en su mensaje navideño urbi et orbi dar “pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones”.
“El papa mismo ha dicho que si una puertita es abierta, vamos”, dijo Giordano durante la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), refiriéndose al diálogo iniciado el año pasado con acompañamiento del Vaticano y la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Representantes del presidente Nicolás Maduro y de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) abrieron el diálogo el 30 de octubre, pero la alianza lo congeló en diciembre tras acusar al Gobierno de violar los acuerdos.
La oposición exige una “salida electoral” a la crisis, pero el chavismo niega que el tema haya estado en agenda.
Por su parte, el presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón, anunció que esa institución “renovará” su exhortación al diálogo entre “todos los sectores del país”.
“No hubo sincera voluntad de dialogar. Gobierno y oposición no lo asumieron en función del país, sino más bien como una estrategia política”, expresó Padrón.
Tras la suspensión de las conversaciones, el Vaticano y Unasur presentaron una propuesta para reactivarlas.
