Como si fuera una excusa para el nuevo cuento de terror criollo desatado con los Varelaleaks, el más asiático de todos los expresidentes panameños dirigió su reacción hacia su antecesor Ricardo Martinelli, a quien responsabilizó de la filtración y alteración de sus conversaciones vía WhatsApp. Y aunque ese señalamiento no haga más edificante el trasfondo de esas comunicaciones privadas, lo cierto es que nadie podría culpar a Varela por lo que dijo respecto a Martinelli. Basta con recordar cómo, en el año 2013, cuando estaba en el cenit del poder, Martinelli se jactó de haber adquirido medios de comunicación para “divertirse”. Y el año anterior, advirtió que después del 1 de julio de 2014, cuando abandonara la Presidencia de la República, tendría más poder que entonces. ¿Acaso se refería a esto?
Entre los mensajes filtrados de Varelakeas hay unas presuntas comunicaciones con André Rabello, exhombre fuerte de Odebrecht en Panamá. Las supuestas conversaciones se remontan a antes de la firma del acuerdo de cooperación eficaz con el Ministerio Público, en el que la constructora se comprometió a pagar una multa de $220 millones. Por lo menos no hablan de plata ni de transferencias a Andorra o Suiza, pero sí resulta inquietante que el expresidente llame a Rabello “amigo”. No sabemos por qué... Ni estuvieron juntos en el Javier ni Rabello era emisario del Papa.
El Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo propuso que a los diputados, en lugar de la Corte Suprema de Justicia, los investigara el titular de la Procuraduría General de la Nación (PGN). Pero entre las propuestas impresentables introducidas por el pleno legislativo, le endosaron esa atribución al Procurador de la Administración. Este cambio no es casual. Cualquiera con un conocimiento superficial del funcionamiento del Estado sabe que, institucionalmente, la PGN tiene más músculo que la pequeña Procuraduría de la Administración. Para muestra un botón: el presupuesto de funcionamiento e inversión de la PGN este año es de $176.5 millones, mientras que a la de la Administración le asignaron la modesta suma de $6.7 millones para todo 2019. En otras palabras, la solución para que a estos parlamentarios no los puedan investigar es delinquir bastante para colapsar el despacho de Rigoberto González, y que todos los casos prescriban. Y todavía hay quienes creen que los diputados no son inteligentes...
Como si lo de Bolota no hubiese sido suficiente, a Martinelli lo designaron como orador en los desfiles de Soná, el pasado 8 de noviembre. Allá llegó con Camacho. A la comitiva le faltó que la siguieran los camiones de Odebrecht, FCC y Meco.
