La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y la oenegé Casa Esperanza desarrollarán en el distrito de Nole Duima, en la comarca Ngäbe Buglé, un proyecto que busca garantizar la permanencia de los estudiantes en las escuelas.
La inasistencia de los niños indígenas a las aulas es uno de los principales problemas que enfrenta la educación en la comarca, debido a la migración de las familias a las fincas ubicadas en la provincia de Chiriquí y en Costa Rica durante el período de la cosecha de café, que va de agosto a diciembre.
Para lograr el objetivo, representantes del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), autoridades locales y de la Organización Internacional del Trabajo, firmaron un acuerdo de cooperación para el desarrollo de una estrategia integral validada por las autoridades indígenas tradicionales para lo que esperan la participación de la empresa privada.
El coordinador subregional para Mesoamérica de la FAO, Tito Díaz, indicó que “los niños y niñas que dejan la escuela a temprana edad tienen mayores probabilidades de convertirse en trabajadores menos formados y con empleos informales”.
Por su parte, la viceministra del Mitradel, Zulphy Santamaría, dijo que permitir que un niño trabaje es condenarlo a una vida de pobreza, porque no podrá alcanzar niveles adecuados de desarrollo. Informes del Mitradel dan cuenta de que en Panamá, el 50% de los 26 mil 710 niños trabajadores están en actividades agrícolas.
