La derecha extrema israelí sueña con anexar una amplia parte de los territorios palestinos beneficiándose de un proyecto de ley que alarma a la comunidad internacional y que debería superar una etapa más hoy, miércoles, bajo la presión del lobby de la colonización.
El Parlamento israelí se pronunciará, y en principio adoptó ayer en primera lectura el texto, que significaría legalizar según el derecho israelí 4 mil viviendas de colonos construidas en la Cisjordania ocupada en tierras privadas palestinas.
Cerca de 400 mil colonos israelíes viven ya en Cisjordania bajo la protección del Ejército israelí, que ocupa el territorio. Viven una coexistencia a veces conflictiva con 2.6 millones de palestinos que esperan la creación de un Estado independiente del que Cisjordania sería una parte.
Para la comunidad internacional, todas las colonias, o sea las implantaciones civiles israelíes en tierras ocupadas, son ilegales. No distingue entre las reconocidas o no por la ley que Israel aplica a la mayoría de Cisjordania. Todas las colonias son para ella un obstáculo mayor a una paz que parece cada vez más difícil de lograr.
A la comunidad internacional le preocupa la dinámica generada por la ley que está en proceso de examen, impulsada por el lobby de la colonización apoyado por el gobierno de Benjamín Netanyahu.
El coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, Nikolay Mladenov, reiteró ayer en un comunicado que, si la ley es adoptada “tendrá consecuencias legales considerables” y “reducirá ampliamente las perspectivas de paz árabo-israelí”. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense John Kerry consideró el pasado domingo “muy preocupante” la legislación que se anuncia.
Es “la ley más peligrosa pronunciada por Israel desde 1967”, a inicios de la ocupación de Cisjordania por Israel, dijo Walid Assaf, ministro palestino encargado del asunto de la colonización.
El texto fue aprobado en la noche del lunes al martes en el Parlamento por 60 votos contra 49.
Se trata de una votación preliminar y antes de convertirse en ley debe pasar tres lecturas parlamentarias y luego probablemente un examen de constitucionalidad de la Corte Suprema.
Según la prensa israelí, el procurador general Avichaï Mandelblit, personaje central en el sistema legal israelí y quien se supone debe defender las posiciones del gobierno, considera que el proyecto no está conforme a los derechos israelí e internacional.
Pero la votación de la noche ya fue saludada como un momento “histórico” por Naftali Bennett, uno de los pesos pesados del gobierno y uno de los abogados de los colonos.
Con esta votación, la Knesset se salió de la línea que conduce a un Estado palestino y gira hacia otra que lleva a la “soberanía sobre la Judea-Samaria”, nombre dado por los israelíes a Cisjordania, dijo Bennet, quien había proclamado que con la victoria de Donald Trump en la presidencia estadounidense, la idea de un Estado palestino ya está superada.
Isaac Herzog, jefe de la oposición de izquierda dividida, denunció por su parte el texto como un suicidio nacional.
El proyecto de ley es el fruto de un compromiso entre Benjamín Netanyahu y Naftalí Bennett, jefe del Hogar judío, quien no dudó en poner a prueba la cohesión gubernamental para que avanzara su idea.
