En el centro de la ciudad de Panamá todavía existen personas que viven sin servicios básicos de ningún tipo. Uno de estos lugares es la comunidad El Amanecer, levantada en el populoso corregimiento de Curundú con retazos de madera, cartón y zinc. Exactamente al lado de estas improvisadas habitaciones, el pasado gobierno construyó el proyecto Renovación Urbana de Curundú, a un costo de 107.1 millones de dólares. La idea era acabar con los problemas de insalubridad. Sin embargo, todavía hay, por lo menos, 750 personas, entre niños y adultos, que viven en precarias condiciones.
En el corregimiento de Curundú, unas 750 personas, entre adultos y niños, no pierden la ilusión de tener un hermoso amanecer, igual que cuando a sus vecinos les entregaron los apartamentos del proyecto Renovación Urbana de Curundú.
Curundú es una de las zonas de riesgo social en Panamá, mientras que a pocos metros de allí se desarrollan las principales actividades económicas de la capital.
LA OTRA CARA DE PANAMÁ
La pasada administración gubernamental invirtió 107.1 millones de dólares para cambiar la vida de mil familias que vivían en barracas, en el centro de la ciudad capital.
El proyecto Renovación Urbana de Curundú no llegó a todos los moradores de este corregimiento. Algunos siguen en los viejos caserones en espera de un mejor día.
Ante la falta de una vivienda digna para vivir, los residentes de El Amanecer utilizan los materiales que tienen a mano para construir un lugar que les sirva como morada.
Letreros en los que se insta a mantener el área salubre se leen en el lugar, pero el objetivo no se logra ante la falta de servicios básicos, y los desechos empiezan a formar parte de
Curundú es una de las zonas de riesgo social en Panamá, mientras que a pocos metros de allí se desarrollan las principales actividades económicas de la capital.
LA OTRA CARA DE PANAMÁ
La pasada administración gubernamental invirtió 107.1 millones de dólares para cambiar la vida de mil familias que vivían en barracas, en el centro de la ciudad capital.
El proyecto Renovación Urbana de Curundú no llegó a todos los moradores de este corregimiento. Algunos siguen en los viejos caserones en espera de un mejor día.
Ante la falta de una vivienda digna para vivir, los residentes de El Amanecer utilizan los materiales que tienen a mano para construir un lugar que les sirva como morada.
Letreros en los que se insta a mantener el área salubre se leen en el lugar, pero el objetivo no se logra ante la falta de servicios básicos, y los desechos empiezan a formar parte de
Curundú es una de las zonas de riesgo social en Panamá, mientras que a pocos metros de allí se desarrollan las principales actividades económicas de la capital.
Este grupo de panameños habita en una comunidad llamada El Amanecer, la cual ha sido construida con retazos de madera, cartón y zinc, justo al lado donde se levantan las torres de apartamentos que habitan sus conocidos.
Y aunque hacen gestiones con las autoridades del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), no encuentran respuestas a sus demandas.
Pedro Núñez Montezuma, vocero de los moradores de esta comunidad, explica que se han reunido con funcionarios del Miviot para encontrar una forma de ayudarlos.
Núñez Montezuma señala que le causa “tristeza” ver que no cuentan con servicios básicos, como agua, energía eléctrica o alcantarillado sanitario, pese a que allí habitan muchos niños.
En el Miviot no contestaron si tienen algún proyecto para este sector de Curundú.