Momentos después de que en diciembre de 2014, el Senado hizo público –a través de su Comité de Inteligencia– un informe sobre las presuntas torturas que se implementaban en los centros de detención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), el director del organismo John Brennan respondió en un comunicado. Brennan reconoció que el programa de detención e interrogación tuvo deficiencias y que la CIA cometió errores.
Además, apuntó a que los problemas se fundamentaron en que el organismo no estaba preparado y carecía de las competencias básicas para llevar a cabo un programa de detención e interrogación de escala global para aquellos que resultaran sospechosos de formar parte de la organización terrorista Al Qaeda.
El programa de interrogatorios se lanzó seis días después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos.