La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó ayer “consternación” por lo que sugiere fueron fallas en las medidas de protección para Miriam Rodríguez, una activista mexicana asesinada después de que su hija fue secuestrada y también ultimada.
“La CIDH condena este crimen y expresa su consternación por los hechos ocurridos en las semanas anteriores a este crimen”, señaló la CIDH en un comunicado.
Rodríguez estaba dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas desde el secuestro y muerte de su hija en 2012. Según la CIDH, la activista pidió protección tras una fuga de reos entre los que se encontraba el asesino de su hija, pero el agente asignado a su seguridad no respondía a sus llamadas y las entidades estatales no atendían sus reclamos.