La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió ayer su preocupación por la violencia reiterada en las cárceles del estado brasileño de Ceará, donde 14 reclusos fallecieron a fines de mayo.
La comisión “observa con preocupación que estas muertes se ocasionan en un contexto de reiterados actos de violencia en centros de detención del estado de Ceará”, indicó en un comunicado el órgano autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El Estado brasileño debe adoptar medidas para prevenir y controlar la violencia contra reclusos en los centros de detención, señaló la CIDH, exhortando a las autoridades a impulsar reformas estructurales.
Según el órgano de derechos humanos, esas medidas deben incluir el desarme de los reclusos y frenar la introducción de armas a las prisiones, así como investigar los actos de violencia y corrupción y cortar el accionar de grupos delictivos dentro de los centros.
Las autoridades deben también actuar para reducir el hacinamiento en las cárceles brasileñas, un fenómeno regional que los expertos afirman que sirve de catalizador de la violencia, afirma la CIDH en la nota.
Catorce reclusos fallecieron a finales de mayo en motines registrados en dos complejos carcelarios del estado de Ceará (noreste), en el marco de una huelga de agentes penitenciarios.
“Según información de conocimiento público, algunos de los centros del estado de Ceará estarían al doble de su capacidad”, indicó la comisión, con sede en Washington.
El llamado de la CIDH es emitido pocos días después de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos en San José alertara de una grave situación de hacinamiento y riesgo de vida para los presos en otra cárcel brasileña, el Complejo Penitenciario de Curado, en el noreste del país sudamericano.
El organismo que vela por los derechos humanos en el continente atraviesa en la actualidad por una seria crisis financiera.
Una de las principales razones de esta crisis es el enorme atraso en el pago de las cuotas anuales de muchos de los 35 países miembros.
Esta dependencia de la OEA tiene un presupuesto anual de 30 millones de dólares.
