La conferencia del clima de la ONU (COP22) aprobó el pasado viernes, en Marrakech, una agenda para luchar contra el cambio climático, y sus 196 firmantes se dieron cita dentro de un año para evaluar sus progresos.
Los negociadores ratificaron su compromiso de lucha contra el calentamiento del planeta, suceda lo que suceda, en alusión a la postura expresada en campaña por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de retirarse de ese combate.
La COP22 de Marrakech abrió la cuenta atrás para implementar el histórico Acuerdo de París de 2015, cuyo objetivo es que el planeta no supere +2º C respecto a la era preindustrial.
El Acuerdo de París debe empezar a aplicarse en 2020, y para ello es necesario desarrollar su contenido, estableciendo las instituciones o plataformas necesarias. Para ello las partes decidieron reunirse de nuevo en noviembre de 2017 y “revisar el progreso de la implementación”.
Los países seguirán negociando sobre la financiación, el calendario, la transparencia de esa lucha, los compromisos de transición energética, la transferencia de tecnología, entre otros aspectos, para cerrar la negociación “a más tardar” en la COP24 de 2018. A partir de 2020 debe empezar a funcionar un fondo de $100 mil millones anuales, en dinero público y privado, para ayudar a los países en desarrollo y pobres; también será obligatorio el examen mutuo cada cinco años del control de emisiones de gases con efecto invernadero.
