Fue el estadio que puso fin a la era Paulo César Wanchope como técnico de Costa Rica.
Calificado como “vulnerable” por unos e “inseguro” por otros, el estadio Maracaná ha sido sede de varios incidentes lamentables en apenas un año y medio desde su inauguración.
El más notorio fue hace un mes cuando Wanchope se agarró a puños con un agente de seguridad en un escándalo que fue noticia mundial y que a la postre concluyó con el exseleccionado tico anunciando su renuncia al día siguiente como entrenador del representativo costarricense.
Pero, ¿qué hace tan inseguro al Maracaná?
¿Qué se puede hacer para mejorar el espectáculo y la seguridad de fanáticos y jugadores?
Varias son las voces que apuntan a que lo más peligroso es el tema de la invasión a la cancha, mientras que otros aclaran que poco a poco se ha ido mejorando la seguridad en este recinto deportivo con capacidad para 5 mil 500 personas.
LA SEGURIDAD MEJORA
Inaugurado en abril del año pasado, el Maracaná fue construido a un costo de 8 millones de dólares.
Con partidos todas las semanas, no hay duda de que el estadio llegó para aliviar el tema de la gran enfermedad que es la falta de infraestructuras deportivas en la ciudad de Panamá.
“Para mí el estadio Maracaná es el más seguro de todos”, señaló Manuel Arias, alto dirigente del Chorrillo FC y uno de los hombres encargados de armar toda la logística en cuanto al coloso del barrio chorrillero.
Arias señaló que ha habido “un avance significativo en el concepto de seguridad” y que gran parte se debe al “trabajo de concienciación por parte de la misma fanaticada” que poco a poco ha ido cooperando con las medidas de seguridad.
Ejemplo de esto fue el Chorrillo-Plaza de hace dos semanas donde más de 4 mil personas disfrutaron sin problema de una nueva versión del Derbi del Pueblo en un encuentro por el torneo Apertura que terminó 0-0.
Esta buena noticia en materia de seguridad contrasta con lo vivido en el último clásico nacional entre Plaza y Tauro, donde un fanático, en su afán de querer quitar una tela, se tiró del segundo piso de las gradas y terminó cayendo encima de un niño en un palco del piso de abajo.
Sobre este tema, Arias explicó que ellos pueden controlar lo que está dentro de sus posibilidades, pero que “si algún loco se quiere tirar del segundo piso lo va a hacer, sin importar que haya un Ejército y por eso no me voy a preocupar”.
Un total de 70 miembros de la Policía Nacional, más 30 de seguridad privada y otras 12 de Sinaproc, son los que se destinan en el tema de la seguridad para los partidos donde se espera una gran afluencia de público.
UN ESTADIO VULNERABLE
Pero como “una golondrina no hace verano”, siguen las voces pidiendo por más seguridad en el estadio.
Una de esas es el exseleccionado nacional Percival Piggott, para quien el Maracaná es un estadio muy bonito, pero también “muy vulnerable”.
Piggott explicó que ya han sucedido varios incidentes donde personas saltan a la cancha poniendo en peligro a los actores principales del espectáculo.
“No hay que esperar que suceda una desgracia, hay que poner una medida de seguridad para impedir que la gente salte al campo”, recalcó el exdelantero de la selección de Panamá.
Como posible solución mencionó la colocación de un alambre o un muro acrílico para prevenir la invasión de cancha que suele suceder al final del partido.
El extécnico del Sporting San Miguelito narró su experiencia como asistente de Jorge Dely Valdés en el Mundial Sub-17 en Emiratos Árabes Unidos donde pudo observar estadios del mismo estilo del Maracaná, pero donde casi nadie se atreve a ingresar al campo sin autorización.
“Nosotros no tenemos esa cultura lamentablemente”, confesó Piggott.
Otro punto a no perder de vista es que el estadio está ubicado en un área de alto riesgo como es el barrio de El Chorrillo y eso se traduce en otro elemento de peligro tanto para los aficionados que asisten a los partidos como para los jugadores.
LA OPINIÓN DEL EXPERTO
Desde el punto de vista de la seguridad, un experto en el tema de control de multitudes y la colocación de sistemas de revisión para espectáculos deportivos calificó al Maracaná como un escenario deportivo “vulnerable” en temas de seguridad.
La fuente, quien prefirió reservar su nombre, aconsejó no permitir el ingreso a los niños menores de 12 años, un hecho que es normal en el Maracaná dado que los partidos de la LPF son gratis para los niños.
Y es que el alto nivel de adrenalina que se genera en los estadios deriva en un ambiente peligroso para los niños pequeños.
“No nos arriesguemos a que algo pueda suceder, no juguemos con fuego”, señaló el experto con más de 25 años de experiencia en materia de seguridad.
Por otra parte, apuntó a los jugadores, quienes en su opinión también tienen su grado de culpabilidad.
Explicó que en muchas ocasiones terminan los partidos y los jugadores en vez de dirigirse a los vestuarios se quedan en la cancha saludando a las gradas y esto deriva en que algunos fanáticos terminan por ingresar a la cancha.
“Los jugadores tienen que entender que su misión también es una de seguridad”.
UNA VOZ OPTIMISTA
Uno que sufrió en carne propia la incapacidad de los controles de seguridad en el Maracaná fue el técnico del San Francisco FC, Gary Stempel.
El extécnico de la selección nacional fue impactado con varios vasos de cerveza en el partido de las pasadas semifinales en el mes de noviembre ante Chorrillo.
En dicho encuentro el arquero de los Monjes, Vladimir Vargas, debió ser atendido tras ser impactado con un objeto lanzando desde las tribunas que están detrás de uno de los arcos.
“En ese partido se demostró que la seguridad fue mala”, dijo Stempel.
Pero más allá de los objetos que son lanzados a nivel de cancha, Stempel aclaró que el problema más grave es el tema de la invasión al terreno de juego cuando el árbitro pita el final.
“Eso es lo más peligroso porque cualquiera se puede meter”. Stempel, de descendencia inglesa y fanático del fútbol de Inglaterra, mencionó como sugerencia la colocación de empleados de seguridad divididos cada 20 metros como se ve en la Premier League, todos de espalda a la cancha con su chaqueta de color brillante, para controlar a la fanaticada.
Al ser consultado sobre si consideraba que acá en Panamá se contaba con el suficiente nivel de educación para respetar a estos trabajadores privados, Stempel sonrió y de forma muy optimista indicó que “uno vive con esa esperanza”.
“Tenemos que empezar a educar, aunque eso va a durar su tiempo”.
El campeón como técnico con el Sanfra y Panamá Viejo puso como ejemplo el caso del cinturón de seguridad en los automóviles y cómo antes nadie lo usaba, pero que con la implementación de una ley ahora ya todos lo ven como algo rutinario y normal.
“Tenemos que insistir e insistir”, aclaró Stempel.
“Se ponen multas cuando las cosas no están bien, educamos y entrenamos a los de seguridad privada y así poco a poco vamos a empezar a ver un cambio que jamás va a ser de día a la noche”.







