La Cámara de Diputados de Brasil destituyó anoche a Eduardo Cunha, arquitecto del impeachment de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, por haber ocultado cuentas bancarias en Suiza, en una nueva página de la crisis política que golpea al gigante sudamericano.
“Declaro la pérdida del mandato del diputado Eduardo Cunha por conducta incompatible con el mandato parlamentario”, señaló el fallo leído en el recinto, tras una votación que tuvo 450 votos a favor de la destitución, 10 en contra y 9 abstenciones.
La votación se dio dos semanas después de la remoción de Dilma Rousseff como presidenta de Brasil.
Cunha, expresidente de la Cámara Baja, fue acusado por el Supremo Tribunal Federal (STF) por presuntamente aceptar un soborno de 5 millones de dólares en un contrato de arrendamiento de buques de perforación a la petrolera estatal Petrobras y por tener cuentas bancarias secretas en Suiza.
Según analistas, la destitución de Cunha amenaza con derribar a muchos dirigentes mediante la revelación de casos de corrupción que podrían poner en peligro a miembros del gobierno del presidente Michel Temer y descarrilar su programa de reforma fiscal.
Cincuenta políticos ya están bajo investigación en Brasil por aceptar sobornos en el escándalo de Petrobras, una trama de corrupción de más de 2 mil millones de dólares.
En total, alrededor del 60% de los 513 legisladores en la Cámara Baja están bajo investigación por diversas acusaciones, según el grupo Transparencia Brasil.
Al inicio de la sesión en la Cámara Baja, cerca de las 4:00 p.m., se esperaba que los diputados despojaran a Cunha de su escaño, pero sus aliados proponían que conservara sus derechos políticos y que no fuera excluido de la política por ocho años, como impone la ley brasileña en este tipo de casos, como sucedió con Rousseff. Sobre este particular no se tuvo información al cierre de esta edición.
Cunha es el único diputado que afronta juicio por la investigación de sobornos centrada en Petrobras.
