Gran Bretaña votó a favor de abandonar la Unión Europea (UE) tras una agria y divisiva campaña electoral, una noticia que derribó al Gobierno británico, hundió los mercados internacionales ayer y resquebrajó la estabilidad de un proyecto de unidad continental diseñado hace medio siglo para evitar una III Guerra Mundial.
La decisión plantea la posibilidad de años de negociaciones sobre comercio y lazos políticos y empresariales con lo que se convertirá en un bloque de 27 países, un divorcio sin precedentes que podría llevar décadas.
“Amanece en una Gran Bretaña independiente”, dijo el líder del Partido Independencia de Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, ante los vítores de sus seguidores en la fiesta de campaña del bando partidario de salir del bloque. “Que el 23 de junio pase a la historia como nuestro nuevo día de independencia”, exclamó.
El primer ministro británico David Cameron, que había liderado la campaña por mantener a Gran Bretaña en la UE, anunció que renunciaría al cargo en octubre cuando su Partido Conservador celebre su conferencia anual. El próximo primer ministro decidirá cuándo se invoca el Artículo 50, que inicia una salida de la UE.
La decisión ha tenido un efecto fulminante en los mercados internacionales y ha alentado aspiraciones separatistas en todo el continente.
La victoria histórica de los británicos a favor del brexit es signo de una revuelta de los pueblos contra sus élites en países de la Unión Europea (EU) y otros lados, como ocurre con el éxito de Donald Trump en Estados Unidos, indican expertos.
“Es la explicación principal de lo que acaba de pasar: los británicos dijeron No a sus élites. Es una revuelta de los pequeños contra los ricos”, analiza Dominique Moïsi, del Instituto francés de relaciones internacionales (Ifri).
Los resultados de la votación en el Reino Unido muestran las divisiones del país, en especial en Inglaterra: Londres, la cosmopolita, votó por quedarse en la UE; la salida fue plebiscitada en el norte industrial y en el sureste, donde el discurso antiinmigrantes tuvo éxito.
“La confianza de la gente en el sistema desapareció. La UE se volvió un producto difícil de vender en el Reino Unido o en casi toda Europa”, subraya Melanie Sully, politóloga británica residente en Austria.
Directora del instituto de investigaciones Go Governance en Viena, Sully subraya que el partido eurófobo británico UKIP “y partidos similares en otros países prosperan sobre la furia de la gente ignorada por los poderosos, a escala nacional o europea”.
“Tienen la sensación de haber sido abandonados, que nada se hace por ellos, en particular en materia de inmigración o economía”, señaló.
Expresidenta conservadora del Parlamento europeo (1999-2002), la francesa Nicole Fontaine no se muestra “muy sorprendida por la votación de las poblaciones fragilizadas”, que imputa a una “Europa enferma por su déficit democrático”.
Los euroescépticos de todas las tendencias triunfaron ayer contra “la élite eurófila” y piden realizar referéndums en sus países sobre una eventual salida de la UE, como Marine Le Pen o Geert Wilders, líderes de la extrema derecha en Francia y Holanda.
“Los británicos muestran a Europa el camino hacia el futuro y la liberación”, declaró Geert Wilders, cuyo partido encabeza las encuestas para las legislativas holandesas de marzo de 2017.
“La lección es que a la Unión Europea, o se la cambia o se sale de ella”, proclamó en Francia Jean-Luc Mélenchon, líder de izquierda, que combatió victoriosamente en 2005 por el no a un referéndum sobre la Constitución europea.
El brexit es de facto la concretización espectacular del éxito de los populismos.
Su avance es claro desde hace años en Holanda y Francia, dos países fundadores de la UE, en Austria, donde la extrema derecha casi logra en mayo la presidencia y en Italia, donde el Movimiento cinco estrellas (M5S) acaba de ganar la Alcaldía de Roma.
El expresidente francés Nicolás Sarkozy entre tanto, realizó una propuesta sorprendente para cambiar parte de la maquinaria básica de la Unión Europea. Sarkozy sugirió ayer que la UE debería crear un nuevo tratado, un nuevo acuerdo de viaje a través de las fronteras y recortar el poder de tecnócratas en el bloque.
El jefe del partido conservador en el poder en Polonia Jaroslaw Kaczynski pidió algo similar “un nuevo tratado” para la unión.
RELACIÓN CON EU
El presidente estadounidense Barack Obama dijo ayer entre tanto, que Estados Unidos respeta la decisión del pueblo británico de abandonar la Unión Europea, pero estimó que la relación especial entre Washington y Londres permanecerá.
En su primera reacción pública al referendo, Obama dijo que el pueblo del Reino Unido se ha expresado. Obama había exhortado enfáticamente al Reino Unido para que permaneciera en la UE, por lo que la votación fue un golpe significativo a los esfuerzos del mandatario estadounidense de enfrentar a los defensores del aislacionismo que están avanzando en muchas partes del mundo.
MÁS ALLÁ DE EUROPA
Fuera de Europa, el fenómeno llega a países tan diversos como Filipinas, Guatemala y en especial Estados Unidos, país este último donde nadie imaginaba hace un año el triunfo del millonario Donald Trump en las primarias republicanas para la Casa Blanca.
Para Dominique Moisi, “la especificidad de la UE es el rechazo del proyecto europeo”, el reproche hecho a los gobernantes sobre el “abandono de Bruselas”. Y “en Estados Unidos, ¿no acusa Trump a Obama de haber vendido el país a una organización supranacional?”, pregunta.
“Los dirigentes no comprendieron el creciente desamor de los pueblos respecto a una Europa en la que ya no se reconocen. Se hizo Europa sin los pueblos. Ahora hay que comenzar desde el principio”, reitera Nicole Fontaine.
NUEVO IMPULSO
El presidente francés François Hollande llamó ayer a un nuevo impulso europeo y a realizar “cambios profundos” luego de la “elección dolorosa” de los británicos, que hace temer a muchos un contagio.
“Puede haber un efecto dominó particularmente peligroso”, destacó Moisi, quien no considera “excesivo” comparar el significado histórico del brexit con el de la caída del comunismo.
“Recuerde Star Wars: hay un lado luminoso y un lado oscuro de la fuerza. El lado luminoso es la caída del Muro de Berlín y el lado oscuro, es el brexit”.





