Cientos de campesinos marcharon ayer en la capital guatemalteca para exigir al Gobierno que investigue el asesinato de siete de sus líderes. También pidieron la renuncia del presidente Jimmy Morales por considerar corrupta e ineficiente su gestión. Entre mayo y los primeros días de junio, siete líderes campesinos murieron de forma violenta, especialmente en la región norte del país. En una carta en la cual informaban sobre la protesta, los manifestantes dijeron que rechazaban la “persecución y criminalización contra los defensores y defensoras de derechos humanos (…), así también la corrupción que tiene copada a todas las instituciones del Estado”. Los campesinos consideran que el gobierno está detrás de la violencia hacia ellos debido a un discurso público que Morales hizo en días pasados frente a sus simpatizantes. “No tenemos títulos académicos, pero sabemos el camino a seguir”, dijo la mayor organización campesina del país, el Comité de Desarrollo Campesino (Codeca), en sus redes sociales.
Adicionalmente, varios campesinos se reunieron con la fiscal general María Consuelo Porras para pedirle que investigue la muerte de sus líderes.
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas dijo sentirse preocupado por el número de líderes campesinos asesinados.
Las protestas han tenido lugar mientras los guatemaltecos enfrentan la catástrofe que el Volcán de Fuego causara desde la semana pasada cuando hizo erupción, en la que ya han muerto 110 personas y 197 continúan desaparecidas.
Un deslave provocado por los aguaceros caídos el lunes por la tarde arrastró material volcánico y rocas que anegaron parte de la carretera que atraviesa la “zona cero”.