Tras una investigación de ocho meses, Canadá no ha podido identificar el origen de las inusuales dolencias que sufrieron miembros de su delegación diplomática en Cuba, en el llamado caso de los “ataques acústicos”, dijo ayer un alto responsable del Gobierno.
El funcionario canadiense de Relaciones Exteriores dijo que 27 diplomáticos canadienses y miembros de sus familias han sido examinados tras experimentar síntomas como fuertes migrañas o náuseas, entre abril y diciembre de 2017.
Ocho de ellos fueron devueltos a su país para ser tratados por los servicios médicos del Ministerio de Defensa, pero ninguno fue hospitalizado y ninguno parece haber sufrido daños permanentes, agregó la fuente.
Los diplomáticos describieron los trastornos y los síntomas, pero el cuerpo médico no pudo determinar su origen, explicó el funcionario.
A inicios de agosto, los gobiernos de Estados Unidos y Canadá reconocieron que algunos de sus diplomáticos en La Habana se quejaban de dolencias preocupantes y que en ocasiones necesitaban ser hospitalizados.
Aunque tres familias decidieron no regresar a Cuba, el Gobierno canadiense estimó que la situación actual no justifica el cierre de su misión en la isla.
El pasado martes, altos funcionarios estadounidenses del Departamento de Estado ofrecieron una declaración similar, admitiendo ante una comisión del Senado que no tienen ninguna pista que les permita explicar los alegados “ataques” que provocaron los mismos síntomas, pero también pérdidas auditivas, en 24 diplomáticos en Cuba.
El Gobierno canadiense empezó a evaluar todas las condiciones del ambiente en el que se desenvuelven sus diplomáticos en La Habana, como la calidad del aire o del agua, en la embajada, pero también en sus domicilios en la capital cubana.
