En Costa del Este, corregimiento de Parque Lefevre, se lleva a cabo un proceso de transformación que toca una extensa área de uso público, lo cual generó inicialmente rechazos e inquietud entre los residentes.
Horacio Mendoza, presidente de la Asociación de Propietarios y Residentes de Costa del Este, explicó que hace unos meses los vecinos estaban “intranquilos” ante el inicio de una obra que implica el cierre parcial y temporal de una zona que ha sido usada frecuentemente.
Sin embargo, añadió que tras varios encuentros, tanto con los administradores de la urbanización como con los promotores y constructores del proyecto, las dudas se fueron aclarando.
“Hubo un poco de revuelo al inicio, más que nada porque la gente no conocía en qué consistía el proyecto, pero en la medida en que lo han ido conociendo, ha cambiado la percepción”, aseguró.
Alfonso Bodden, administrador de Costa del Este, explicó que se trata de un parque de 25 hectáreas de terreno, que aunque siempre ha sido usado libremente por el público, es un finca privada propiedad de Inversiones Meregilda, S.A., desde la creación de este complejo residencial en 1996.
Comentó que del total del terreno se han segregado cinco hectáreas, con el objetivo de hacer mejoras que contemplan la construcción de una cancha de football americano, tres canchas sintéticas de fútbol y una plaza con 890 estacionamientos.
Bodden explicó que la propuesta surge como consecuencia de varias necesidades, principalmente por la falta de estacionamientos y la carencia de áreas verdes que cuenten con facilidades como baños, quioscos, graderías y luminarias.
De acuerdo con un análisis realizado por los vecinos, una cantidad superior a los 30 mil vehículos se movilizan diariamente por el área, lo que incluye residentes, empleados, visitas e incluso los que van de paso.
Para el administrador, esta situación crea “un grave problema” de estacionamientos, que obliga a que más de 700 carros se aparquen a lo largo de la calle.
Concluyó que “este es un proyecto bien llevado para solucionar el tema de estacionamientos y el déficit de áreas deportivas”.
Por otro lado, Manuel López, representante de la empresa constructora, detalló que esta edificación se viene trabajando desde el año 2012 y cuenta con todos los permisos necesarios.
Aseguró que se tiene el aval de los Ministerios de Ambiente, Vivienda y Ordenamiento Territorial, además de la Alcaldía de Panamá, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, entre otras.
Las obras físicas para este proyecto se iniciaron en el mes de marzo de este año y se prevé que concluyan en el año 2018.
López argumentó que el proyecto implicó la tala de 82 árboles; no obstante, han trabajado en un programa de compensación que consiste en sembrar al menos 500 nuevos arbustos, de los que ya se han plantado 200.
Respecto a las inquietudes de que el movimiento de tierra generará algún tipo de liberación de gas contaminante, sostuvo que “no existe riesgo”, ya que allí solo hay plástico, caucho y hierro.
Aseguró que todo eso fue evaluado mediante el estudio de impacto ambiental categoría 1 que fue aprobado en 2015 y se determinó que no había problemas.
Los terrenos en donde está construido el parque industrial fue depósito de basura de la ciudad en Panamá Viejo durante 40 años.
