“Lo más evidente es el comportamiento, la dilación de la respuesta no tiene explicación (...) condicionar un caso con otro, no tiene asidero, es improcedente y está fuera de lugar”, expresó el canciller Fernando Núñez Fábrega en una contraofensiva al Gobierno ecuatoriano, cuyo presidente, Rafael Correa, calificó de “insolente” la reclamación panameña por el retraso en la entrega del buque Doria, de bandera nacional, retenido en octubre por Ecuador en un operativo antidrogas.
A juicio de Correa, para que el Doria pueda regresar a Panamá se debe certificar su origen, ya que “no basta que tenga una bandera panameña para que sea de Panamá”, indicó.
A manera de contestación en este duelo diplomático, agravado por el hallazgo de 799 kilos de droga en la embarcación disputada, el ministro de Relaciones Exteriores panameño indicó que, “la insolencia en defensa del interés nacional no es un vicio, es una virtud”, sostuvo.
Núñez Fábrega presentó a la prensa nacional e internacional documentación autenticada que probaría que el Doria fue abanderado en Panamá a petición de una empresa nacional, y que Ecuador no solicitó el permiso de abordaje requerido en aguas internacionales, en franca violación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
El canciller reiteró que los funcionarios ecuatorianos quieren “un trueque”, ya que condicionan la devolución de la nave y su tripulación a la extradición del exlegislador ecuatoriano y opositor persistente al gobierno de Correa, Galo Lara Yépez, asilado en Panamá desde el 22 octubre de 2013.
Lara enfrenta 10 años de condena por el asesinato de tres personas, en un proceso calificado como político por la oposición ecuatoriana.