Numerosos fieles depositaron ayer domingo ramos de flores en la tumba de la madre Teresa en Calcuta, en el este de India, para celebrar la canonización en el Vaticano de la religiosa de los desheredados. La gente comenzó a reunirse desde las primeras horas de la mañana de ayer en la sede de su congregación en Calcuta, donde se encuentra su tumba, que es decorada cada día por las hermanas con una palabra escrita con pétalos de flores.
Allí se celebró una misa especial en honor de la religiosa, ícono de la caridad, antes de la ceremonia que tuvo lugar en la basílica de San Pedro de Roma.
Los fieles encendieron velas y colocaron flores en su tumba, mientras las hermanas entonaban cantos en su honor.
“Es un día de celebraciones, un día de gratitud, un día con numerosas bendiciones”, dijo la hermana Mary Lysa.
“Las Misioneras de la caridad decidieron que esta jornada sería una celebración para hacer avanzar la causa de la madre Teresa al servicio de los pobres, de los moribundos y de los enfermos”, precisó. Encendiendo una vela, Konica Cecilia, de 32 años, explicó que la religiosa había ayudado económicamente a sus padres para que ella pudiera ir a la escuela. “Tuve la suerte de conocer a la madre Teresa. Era una santa en vida y una inspiración para mí”, dijo.
“Su recuerdo me reconforta cuando tengo problemas”, aseguró.