La brucelosis bovina que apareció en Capira, provincia de Panamá, en octubre, tomó fuerza. Ya no solo se habla de animales infectados, sino también se examinan a jornaleros de las fincas y a sus hijos, que podrían tener esta enfermedad “extremadamente infecciosa para los humanos”.
En Capira se han sacrificado 129 reses; hay seis fincas con animales reactores y a pesar de que había cuarentena en esa zona la enfermedad llegó a Darién, donde también hay dos nuevos casos en una ganadería cuyo dueño es el mismo que el de una de las haciendas infectadas en Capira.
La Asociación de Productores de Ganado de Leche pone en duda la labor del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, la efectividad de la cuarentena y le preocupa la enfermedad, porque es altamente contagiosa.