El Gobierno de Venezuela defendió ayer las condiciones de reclusión del dirigente opositor Leopoldo López durante una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y denunció una campaña internacional contra Caracas.
“Distinto a lo que se dice en el mundo, el señor Leopoldo López permanece detenido en una celda que se adapta perfectamente a los estándares internacionales de derechos humanos”, dijo el representante de Venezuela, Larry Devoe.
El caso de López, el más emblemático del centenar de “presos políticos” que la oposición denuncia que existen en Venezuela, fue destacado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, en un reciente informe crítico sobre los derechos humanos en el país suramericano.
En el documento, Almagro denunció las condiciones de reclusión de López en la cárcel militar de Ramo Verde, cerca de Caracas, detallando que el dirigente político permanece aislado en una celda de 2.6 por 2.7 metros, y que ha sido objeto de golpizas y robo de sus bienes.
Pero Devoe, secretario ejecutivo del estatal Consejo Nacional de Derechos Humanos, rechazó esa versión, que atribuyó a una campaña internacional de desinformación para perjudicar a Venezuela. Sin mencionar directamente a Almagro, el representante venezolano dijo que “un funcionario” de la OEA hizo referencias al caso de López “sin ningún asidero en la realidad”.
Es “absolutamente falso que se encuentre aislado”, afirmó.
Frente a los comisionados, presentó imágenes tomadas de López con su familia, ejercitándose o atendiendo un huerto, así como de una celda aparentemente más grande, y un área común con cocina y televisión que presuntamente comparte con otro recluso.
“Difícilmente un privado de libertad de nuestro continente puede mostrar esas condiciones”, afirmó.
López cumple una condena de 14 años de prisión por cargos de incitación a la violencia en unas protestas contra el presidente Nicolás Maduro que dejaron 43 muertos en 2014.
El lunes, tras una audiencia privada sobre el caso en la CIDH, su esposa, Lilian Tintori, denunció que el líder opositor está aislado y recibe un “trato cruel e inhumano” en la prisión.
