El presidente de Cuba, Raúl Castro, advirtió ayer que Estados Unidos (EU) está decidido a poner fin a la revolución, a pesar del restablecimiento de relaciones y la visita del mandatario Barack Obama, y afirmó que el país comunista mantendrá su modelo de partido único como arma para defender su sistema socialista.
Castro inauguró el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, que se propone examinar durante cuatro días el lento ritmo de las reformas de mercado y cómo será el futuro sin los octogenarios líderes que guiaron al país desde la revolución de 1959 hasta un cauteloso acercamiento con Estados Unidos.
Raúl Castro, quien reemplazó a Fidel en la presidencia del país en 2008, dijo que la oposición de Obama a las sanciones económicas contra Cuba es “solo un cambio de método”, en alusión a los esfuerzos de Washington para traer una transformación política en la isla desde que los hermanos Castro derrocaron un gobierno proestadounidense en 1959.
La reunión de mil delegados, que durará hasta el próximo martes, es el primer congreso del Partido Comunista en cinco años y el primero también desde que Raúl Castro y Obama anunciaron que trabajarían por normalizar las relaciones tras más de cinco décadas de hostilidades.
El líder cubano dijo que sigue convencido de los beneficios mutuos que representa el mejoramiento de las relaciones con Washington, y apuntó que La Habana está comprometida con el deshielo, pero dejó claro que no cree que la promesa de Obama no imponga cambios políticos y económicos en la isla caribeña.
Señaló, asimismo, que las políticas migratorias de Estados Unidos fomentan la deserción de cubanos y son “un arma contra la revolución”.
La emigración de cubanos en busca del “sueño americano” se ha incrementado desde 2014, tras la distensión entre ambos países. Estados Unidos otorga la ciudadanía y otros beneficios a los cubanos tan pronto tocan tierra estadounidense, circunstancia que está causando una crisis de migrantes cubanos por Centroamérica en tránsito hacia Florida.
Castro reiteró el compromiso del país con las reformas y dijo que deben ser implementadas con mayor rapidez. Pero advirtió que esto no implica la “restauración del capitalismo”, citando como modelos a China y Vietnam.
Además, subrayó que la propiedad social sobre los medios de producción prevalecerá sobre la propiedad privada, aunque elogió, al mismo tiempo, la creciente cifra de personas que trabajan.
En su discurso de dos horas y media, el presidente cubano no dio pistas sobre qué reformas serán implementadas en el futuro, aunque destacó que el Gobierno trabaja en la eliminación de la dualidad monetaria, una de las medidas más complejas que obstaculiza la economía doméstica del país latinoamericano.
