ESPAÑA

Cataluña aplicará ley que llama a declarar secesión

Cataluña aplicará ley que llama a declarar secesión
El premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, se dirige a la manifestación organizada por la sociedad civil ayer domin

Cientos de miles de personas llenaron ayer domingo Barcelona de banderas españolas, catalanas y europeas en una manifestación contra la independencia de Cataluña, en el último episodio de la peor crisis política en España en 40 años.

La manifestación, a la que asistieron 350 mil personas según la policía local y 950 mil según los organizadores, concluyó con un discurso del escritor Mario Vargas Llosa en el que aseguró que “la democracia española está aquí para quedarse, y ninguna conjura independentista la destruirá”.

Nosaltres també som catalans” (“nosotros también somos catalanes”), podía leerse en una de las pancartas de la manifestación, cerrada con las palabras del Nobel de Literatura que vivió unos años en la capital catalana.

Con el lema “¡Basta, recuperemos la sensatez!”, la marcha reunió a unos catalanes opuestos a la independencia que no suelen significarse, en contraste con las colosales manifestaciones independentistas de los últimos años.

No obstante, el presidente de esa región española, Carles Puigdemont, afirmó que Cataluña aplicará la ley que ampara una declaración de independencia si un referendo muestra una mayoría favorable.

La ley catalana que allana el camino para el referendo decía que el Parlamento de Cataluña declarará la independencia de la región 48 horas después de que el triunfo del “sí” sea proclamado por la oficina electoral catalana.

“Luego diréis que somos cinco o seis”, “no somos fachas” o “Puigdemont, a prisión”, fueron algunos de los lemas escuchados en la marcha, que saludaba las banderas españolas colgadas en los balcones y abucheaba las independentistas.

“La pasión puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo. La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista”, aseguró Vargas Llosa.

El exministro socialista y expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell reprochó a los manifestantes que pidieran cárcel para Carles Puigdemont: “No gritéis como las turbas romanas. Quien manda a la cárcel a las personas son los jueces”. Además, animó a los manifestantes a comprar una botella de cava -vino espumoso catalán- para ayudar a las empresas productoras que han sufrido una caída de ventas en el resto de España por un boicot a productos catalanes.

Tras considerar que ha ganado la consulta prohibida y marcada por violentas cargas de la Policía española, el presidente catalán, Carles Puigdemont, amenaza con declarar unilateralmente la independencia de la región que representa el 16% de la población y el 19% del PIB de España, y cuyos 7.5 millones de habitantes se encuentran profundamente divididos sobre la secesión, según encuestas.

En el otro lado, el gobierno de Mariano Rajoy se niega a dialogar mientras los independentistas no hayan retirado la amenaza de la secesión. “No descarto absolutamente nada”, declaró Rajoy al diario El País, ante la posibilidad de aplicar el artículo 155 de la Constitución, que permite la suspensión de la autonomía regional.

La crisis política que trastoca el diario vivir de las familias catalanas

Los Sanz Cortinas están con las emociones a flor de piel. Tristeza, rabia e incertidumbre a partes iguales han marcado sus últimos días, cuando la crisis política trastocó su vida. Como cientos de miles de personas, salieron a marchar ayer domingo por el centro de Barcelona en rechazo a una posible independencia de   Cataluña, que las autoridades de esta región española podrían declarar unilateralmente.

Al igual que otras familias catalanas no independentistas, no suelen participar en actos políticos. Pero el desasosiego desde el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre, realizado pese a la prohibición de la justicia y marcado por la violencia policial, los empujó fuera de casa. “No somos mucho de ir a manifestaciones, pero cuando hemos visto que se liaba, dijimos: ‘tenemos que salir para que nos oigan”, dijo la barcelonesa Mercedes Cortinas, ama de casa de 51 años. “Soy catalana y me siento española, y eso no significa que somos fachas. Esto te revienta y por eso hemos venido aquí, porque estamos cansados, indignados”. La rabia se mezcla con temor ante las noticias que se suceden sin parar: manifestaciones soberanistas, salida de empresas emblemáticas de   Cataluña, la posibilidad de que las autoridades declaran la independencia en los próximos días, ante lo que Madrid podría suspender la autonomía regional... “Tenemos miedo, estamos en tensión, vemos que esto va a ser la ruina para   Cataluña   y España”, estima Mercedes, de madre catalana y padre de Cuenca. “Miedo, no sé, incertidumbre toda”, aclara su marido, Julio Sanz, quien llegó a los siete años con sus padres desde Segovia a buscar una vida mejor en la próspera   Cataluña. “Aquí tienes hecha tu vida, tengo 30 años cotizados, aquí tienes a tu familia y de golpe ¿qué pasa con todo eso?”, se pregunta Sanz, empleado en el almacén de una cadena de supermercados. Mercedes confiesa que en la última semana el tema político sale a cada rato en la vivienda de la familia en Nou Barris, un distrito barcelonés obrero y modesto, menos separatista que otros de la capital catalana.

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