El Tribunal Constitucional (TC) de Chile pospuso para el próximo lunes su decisión sobre la suerte de la ley del aborto terapéutico aprobada por el Congreso tras dos años y medio de titánica discusión.
La sorpresiva decisión del TC de posponer su decisión sobre la ley que despenaliza el aborto en caso de riesgo de vida para la madre, inviabilidad fetal y violación, despertó el enojo de los movimientos que apoyaron la norma al considerar que el retraso sería una mala señal.
El tribunal analiza el recurso de inconstitucionalidad presentado por grupos conservadores en su ofensiva final contra la ley del aborto en tres causales, aprobada a principios de este mes por el Congreso.
Esta ley “es lo mínimo que Chile le debe a sus mujeres”, espetó la presidenta Michelle Bachelet el jueves en un acto público.
La mandataria socialista aseguró que su gobierno defenderá la “pertinencia y constitucionalidad” de la norma con todos sus “recursos y energías”, pero aseguró que acatará el fallo del TC.
Los legisladores conservadores -que dieron lucha hasta el final del trámite legislativo, dilatando en varias ocasiones la aprobación del proyecto- aseguran que la ley “no despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo, sino que legaliza el aborto directo o provocado”, vulnerando el derecho a la vida del que está por nacer, consagrado en la Constitución.
Una posición defendida en las puertas del TC por integrantes de grupos religiosos que llegaron muy temprano con carteles que proclaman: “No matarás” y “Asesinato en tres causales”.
El aborto en caso de riesgo de vida para la madre es una práctica común en América Latina. Si Chile promulga la ley dejará de formar parte del puñado de países que penalizan la interrupción del embarazo, entre los que figuran Honduras, El Salvador y Nicaragua.
Entre el miércoles y jueves de esta semana, 135 organizaciones y personalidades presentaron sus alegatos a favor y en contra de la ley en la máxima corte constitucional del país.
En los alrededores del TC, ubicado en el centro de Santiago, manifestantes contrarios a la norma montaron vigilias alrededor de cunas vacías, rezos y entonaciones de canciones religiosas que se cruzaron con proclamas pro despenalización. El proyecto debería llamarse “legalización del asesinato o infanticidio con alevosía y tortura prenatal de un niño en el vientre de su madre, en situación de vulnerabilidad”, dijo Marcela Aranda, de la agrupación religiosa “Vive la Fe”.
