Los diálogos para la instauración de nueva Constitución que reemplace a la que se mantiene vigente en Chile desde la dictadura de Augusto Pinochet se cerraron con una escasísima participación, pese a lo cual el Gobierno se declaró satisfecho.
Impulsados por el gobierno de la socialista Michelle Bachelet, los llamados “diálogos ciudadanos” terminaron el sábado con cabildos que se realizaron en todas la regiones de Chile, después de los realizados a nivel provincial y una fase de encuentros locales autoconvocados.
En todos ellos la participación ciudadana fue escasísima, poniendo en dudas el real interés de los chilenos por cambiar la Constitución que se mantiene vigente desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
En total, en todas las instancias del proceso participaran unas 230 mil personas, sobre un universo estimado de 14 millones.
“Es un fracaso en el sentido que no se lograron las expectativas en términos de volumen de participación”, dijo a la AFP el politólogo de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales.
El Gobierno, no obstante, se declaró conforme con los niveles de participación: “Estamos satisfechos. Nos parece que son cifras que dan cuenta que en este país no solamente hay ganas de participar, sino que también hay compromiso y voluntad”, dijo el sábado el portavoz oficial Marcelo Díaz.