La campaña global de presión contra Corea del Norte, a la que se sumaron fuertes sanciones de Naciones Unidas, recibió ayer un impulso positivo de China -que para Pionyang representa una cuerda de salvamento económico-, luego de que Pekín invitó a su vecino a detener sus ensayos con misiles y pruebas nucleares.
El gobierno del presidente Donald Trump elogió cautelosamente la aparente cooperación recientemente mostrada por China, pero al mismo tiempo advirtió que Estados Unidos estará observando atentamente para asegurarse de que se seguirá presionando a Pionyang.
Tampoco hubo indicios, por el momento, de que Washington aceptara un llamado de China para que regrese rápidamente a las negociaciones.
Un día antes, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó nuevas y amplias sanciones contra Corea del Norte, las más fuertes en una generación, según Estados Unidos. Mientras los máximos diplomáticos de varios países se reunían en Filipinas para una conferencia regional anual, el presidente Donald Trump reaccionó feliz a lo lejos.
“China y Rusia votaron con nosotros. ¡Un gran impacto financiero!”, escribió Trump en Twitter. “Fue un buen resultado”, agregó el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, de una manera característicamente discreta, mientras se reunía con la máxima diplomática de Corea del Sur, Kang Kyung-wha.
Para Estados Unidos se trató de una anhelada señal de progreso para la estrategia de Trump de intentar conseguir la ayuda de Pekín para presionar a Pionyang, diplomática y económicamente.
El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, quien se reunió con el máximo diplomático de Corea del Norte durante la reunión en Manila, instó a Pionyang a “mantener la calma” a pesar del voto de la ONU.
“No violen la decisión de la ONU ni provoquen la buena voluntad de la sociedad internacional mediante la realización de lanzamientos de misiles o pruebas nucleares”, dijo Wang en una advertencia inusualmente directa.
Aunque Pekín reiteró su llamado a que Estados Unidos y Corea del Norte reanuden conversaciones, Washington respondió que aún era prematuro. También rechazó una vez más un exhorto chino a congelar los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur a cambio de que Pionyang frene su desarrollo nuclear.
Pionyang ha interpretado los ejercicios militares como ensayos para una invasión extranjera a su territorio.
Añadiéndole más drama a las maniobras diplomáticas en Manila, estuvo la presencia del principal diplomático norcoreano, Ri Yonh Ho, quien planeó su propio encuentro con el ministro de Exteriores de China en el marco de la cumbre.
Estados Unidos ha presionado por expulsar de manera temporal a Pionyang de los 27 países miembros del Foro Regional de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, pero los diplomáticos presentes están divididos en torno a esa propuesta.

