China nombró el lunes al ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, como uno de sus cinco consejeros estatales, otorgándole el principal puesto diplomático del país en un voto de confianza por su fuerte defensa de los intereses chinos en tiempos de grandes retos globales.
Los consejeros estatales, que reportan al Gabinete, tienen un rango más alto que los ministros y no es habitual que una persona acapare ambas posiciones, aunque no es la primera vez que ocurre.
El ascenso fue aprobado por el Parlamento chino, que tiene una función bastante simbólica, en una votación el lunes. Wang, de 64 años de edad, es ministro de Relaciones Exteriores de China desde 2013. Diplomático de carrera, habla japonés con fluidez y fue anteriormente embajador en Tokio y jefe de la Oficina de Asuntos de Taiwán.
Comparado con un “zorro plateado” por los medios estatales y por sus admiradores en las redes, debido a su apariencia y sus tretas diplomáticas, Wang es considerado por los diplomáticos extranjeros como una persona cortés y agradable, aunque dura. Su ascenso se produce en un momento en que las relaciones con Estados Unidos se han agriado por disputas comerciales y el apoyo de Washington al autogobierno de Taiwán, mientras China busca garantizar la reactivación de las conversaciones con Corea del Norte, un país impredecible con capacidad nuclear.
