Más de mil jóvenes panameños, entre los 16 y los 23 años, viajaron a Cracovia (Polonia) para participar en la Jornada Mundial de la Juventud que dio comienzo este martes 26 con la misa de apertura presidida por el cardenal Stanislaw Dziswisz, arzobispo de Cracovia.
“El ambiente es de alegría por la atención del pueblo polaco que le abrió el corazón a los jóvenes del mundo”, señaló a este periódico la secretaria ejecutiva de la comunicación en la Iglesia católica de Panamá, Eunice Meneses.
Hoy, miércoles, está previsto que el papa llegue a Polonia, que a pesar de ser uno de los países más católicos de Europa sufre una fuerte secularización de su sociedad, especialmente de los más jóvenes. La Iglesia católica polaca lideró la batalla contra el régimen comunista instalado en el país tras la II Guerra Mundial, pero en los últimos años perdió su influencia pública.
DÉFICIT VOCACIONAL
De hecho, el número de estudiantes de seminarios está en caída libre: en 2015 menos de 3 mil 500 se preparaban para el sacerdocio, en comparación con los 8 mil 122 de 1990. No obstante, la diócesis de Cracovia – que el cardenal Wojtyla dirigió durante 14 años, de 1964 a 1978– es una de más numerosas del mundo, con mil 500 sacerdotes y el episcopado polaco es uno de los más conservadores de Europa.
El día 28 será la celebración de acogida al papa, muchos de los jóvenes panameños participarán en las catequesis en lengua castellana que tendrán lugar en diversas parroquias de Cracovia, algunas de ellas impartidas por obispos de Panamá. Tanto esa ceremonia como el viacrucis del viernes -a la que acudirán cientos de miles de jóvenes de 187 países distintos- serán celebrados en un gran parque situado junto a la catedral de Wawel, centro simbólico de la historia polaca.
Dos días después de la llegada de pontífice, está previsto que visite Auschwitz, el centro de exterminio más grande construido por el sistema nazi, donde se calcula que fueron asesinadas aproximadamente 1 millón 100 mil personas, la mayor parte de origen judío. A diferencia de sus predecesores, Jorge Mario Bergoglio eligió el silencio y la soledad para visitar el campo de concentración. Juan Pablo II lo visitó en 1979 y Benedicto XVI, hace 10 años, en 2006.
Ese mismo día se cumplen 75 años de la condena a muerte de san Massimiliano Kolbe, un sacerdote franciscano polaco ejecutado por los nazis con una inyección letal en Auswchwitz. Para homenajearle, el papa, tras haber atravesado a pie la puerta vallada con la inscripción Arbeit macht frei (el trabajo os hace libres), visitará en solitario la celda del religioso, en la barraca número 11. Las únicas palabras que tendremos del papa en Auswchwitz serán las que deje escritas en el libro de honor. Será después cuando se reúna, sin cámaras ni periodistas, con una decena de supervivientes del exterminio nazi.
ACTOS CENTRALES
El sábado 30 y domingo 31 de julio tendrán lugar los actos centrales de la Jornada Mundial de la Juventud en el Santuario de la Divina Misericordia de Czestochova, donde confesará a cinco jóvenes en español, francés e italiano, y celebrará una misa para alrededor de 2 mil personas. En esa misma explanada, que puede albergar a más de 2 millones de personas, Bergoglio presidirá la vigilia del sábado y la misa de clausura del domingo en la que anunciará cuál será la próxima ciudad que albergue la JMJ en 2019.
VISITAS
Además de reunirse con las autoridades locales y clericales del país —entre ellas con el arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, secretario particular de san Juan Pablo II—, el pontífice argentino visitará el Hospital Pediátrico Universitario en Prokocim, donde —ante cincuenta niños enfermos— pronunciará un discurso.
El portavoz oficial vaticano, Federico Lombardi, que viaja por última vez con el papa, ya que se jubila el 1 de agosto, reiteró que el Vaticano no está llevando a cabo medidas excepcionales para garantizar la seguridad del pontífice durante sus traslados.
“En Polonia se acaba de celebrar una cumbre de la OTAN de manera absolutamente tranquila, por lo que el clima es de gran normalidad y tranquilidad”, señaló Lombardi para alejar los miedos de quienes estuvieran pensando en aparcar su viaje por temor.
Sin embargo, a nadie se le escapa que en el contexto de los últimos atentados que han asolado Europa en las recientes semanas, la seguridad marcará esta visita. El despliegue policial previsto cuenta con 20 mil policías y cinco helicópteros, además de rayos X portátiles, detectores de metales y perros entrenados para la detección de explosivos.
Las alarmas se dispararon nuevamente cuando este lunes un iraquí de 48 años fue detenido por la policía en Lodz, en el centro del país, acusado de posesión de explosivos.
Sobre si los peregrinos panameños están viviendo con miedo el inicio de esta JMJ, Meneses especificó que “los creyentes no podemos vivir con miedo porque paraliza. Hay mucha oración en esta Jornada”.
El domingo 31 el papa Francisco celebrará una misa conclusiva de la Jornada Mundial de la Juventud y anunciará el lugar en el que se llevará a cabo la próxima.
