El Instituto Nacional de Cultura (INAC) ratificó su decisión de rescindir el contrato para la construcción de la Ciudad de las Artes y aplicar la fianza de cumplimiento, a fin de conseguir la culminación del proyecto.
En el año 2014, la institución había optado por dejar sin efecto el contrato para la edificación de esta obra, adjudicado dos años antes al Consorcio Omega por un monto de $54 millones. El proyecto se sitúa en Llanos de Curundú, corregimiento de Ancón.
La entonces directora del INAC, Mariana Núñez, argumentó en aquel momento que se habían detectado anomalías en el proyecto, entre estas, la “dilatación en los avances de la obra y la suspensión de los trabajos por decisión unilateral”.
De igual modo, Núñez consideró que el precio de la obra era alto y riesgoso para una institución como esa.
La decisión fue rechazada por el consorcio, conformado por las empresas Omega Engineering, Inc. y Omega Engineering LLC, que apeló la acción ante la junta directiva del INAC.
Tres años después, al ser consultadas sobre el estatus del proyecto –que debió ser entregado en 2016 y por el cual se desembolsaron $17 millones–, las actuales autoridades del INAC explicaron que culminar la obra es una prioridad para la entidad.
Además, la institución confirmó que el contrato fue rescindido y que está en el proceso de ejecución de la fianza de cumplimiento.
De acuerdo con el contrato No. 093-12, firmado entre el INAC y el Consorcio Omega en julio de 2012, la fianza de cumplimiento debe ser emitida a nombre de la institución contratante y de la Contraloría General de la República por el 50% del valor total del contrato, es decir, $27 millones.
EL RIESGO
La situación que se evidencia en la estructura es percibida con inquietud por Ana Elena Porras, exdirectora del INAC, y por el excontralor de la República Carlos Vallarino.
Tanto Porras como Vallarino coincidieron en que ha pasado demasiado tiempo, la situación no se ha resuelto y la obra no se ha terminado, lo que, a su juicio, confirma que los asuntos de la cultura no son una prioridad para el Estado panameño.
Porras indicó que es evidente la necesidad de la estructura, toda vez que son muchas las escuelas de artes que están dispersas, sin sedes propias y están trabajando en instalaciones con condiciones poco favorables.
La especialista en materia cultural opinó que la Ciudad de las Artes era una “verdadera solución” a largo plazo para esas escuelas.
Desde el punto de vista de Porras, “el trance en el que se encuentra el proyecto es producto de intereses creados” por parte de los involucrados en él.
Mientras, Vallarino manifestó que el letargo en la obra podría ser sumamente perjudicial para el INAC, porque se ha postergado demasiado tiempo la aplicación de la fianza de cumplimiento.
A su juicio, si había algún indicio de irregularidad en la ejecución del proyecto, la Contraloría General de la República y el INAC debieron actuar de manera inmediata para que el Estado no saliera perjudicado.
Vallarino explicó que la empresa aseguradora podría negarse a cumplir con la fianza de cumplimiento si los reclamos no se hicieron en el tiempo oportuno.
Indicó, además, que el costo del proyecto podría ser mayor, debido a que las obras que se adelantaron tendrán que ser recuperadas en un contexto en el que el costo de los materiales no es igual al cotizado en 2012, cuando se firmó el contrato.
Añadió que las autoridades no deben seguir postergando el problema y exigir una respuesta cuanto antes.
DUDAS
El INAC está negociando con los representantes de la aseguradora afianzadora del proyecto para definir las condiciones bajo las cuales se podría retomar la obra.
Hasta la fecha, la institución desconoce cuánto tiempo más se requerirá para llegar a un acuerdo, cuánto de la estructura que está en el sitio se puede recuperar o a qué precio tendrá que retomar la construcción de la Ciudad de las Artes.
“De reanudarse el proyecto, se utilizaría como base el mismo diseño y las mismas especificaciones técnicas del contrato original. En todo caso, llegado el momento de reanudación del proyecto, se hará una evaluación del estado actual de la obra, para determinar el precio de referencia”, respondió la entidad al planteársele estas interrogantes.
La entidad dejó claro que, aunque en un inicio se había previsto que la Ciudad de las Artes sería compartida con el Ministerio de Educación y el Ministerio de Ambiente, esta decisión fue descartada al final.
La estructura será utilizada en su totalidad para organizaciones que están bajo el paraguas del INAC, entre ellas, la Escuela de Teatro, Escuela de Danzas, el Instituto Nacional de Música, Escuela Juvenil de Música, Escuela de Artes Plásticas, Ballet Nacional de Panamá y la Orquesta Sinfónica Nacional, así como para un teatro multifuncional y una biblioteca.
En tanto, los residentes de la comunidad de Llanos de Curundú han rechazado la obra desde un principio, porque consideran que deterioraría los sistemas de acueductos y alcantarillados del área, que tienen más de 50 años.
Se intentó obtener una versión del Consorcio Omega, pero no se logró al cierre de esta edición.
