Una buena planificación de las ciudades puede ser clave para hacer de estos elementos transformadores un beneficio para los ciudadanos. Según el Informe Mundial de Ciudades 2016, elaborado por ONU Hábitat, las ciudades se han convertido en una fuerza positiva y potente para abordar el crecimiento económico sostenible, el desarrollo y la prosperidad, y para impulsar la innovación, el consumo y la inversión.
El movimiento hacia la vida urbana tiene consecuencias para las formas de consumo energético, para la política, la seguridad alimentaria, entre otros. Por eso, el reporte advierte de que “la urbanización mal planificada puede generar trastornos para la economía, congestión urbana, contaminación y agitación social”.