El Juzgado Primero de lo Penal fijó para el 26 de este mes la reanudación de la audiencia preliminar del proceso que se sigue al ex director general de Ingresos Luis Cucalón por la supuesta comisión del delito de peculado en el cobro de impuestos morosos a través de la empresa Cobranzas del Istmo, S.A. (CISA).
Además del exfuncionario, deberá comparecer el resto de los procesados por este caso: Cristóbal Salerno, dueño visible de CISA; su hija, María Alessandra Salerno; así como Magaly Ramos, Edgardo González e Irasema Sánchez, todos exempleados de la empresa.
En total, han transcurrido 31 meses desde que se inició esta investigación –febrero de 2015–, a partir de una denuncia hecha por el actual titular de la Dirección General de Ingresos (DGI), Publio Cortés, según consta en un monitoreo de denuncias por supuestos hechos de corrupción efectuado por la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, capítulo panameño de Transparencia Internacional, en conjunto con la Alianza Ciudadana pro Justicia.
Además, han pasado 20 meses desde que la vista fiscal del caso fue remitida al Órgano Judicial.
EL ORIGEN
En 2009, cuando Ricardo Martinelli –hoy detenido en Estados Unidos– llegó a la Presidencia, traía un ambicioso plan de construcción de obras públicas. Sin embargo, se dio cuenta de que las arcas del tesoro nacional no contaban con el dinero para respaldar sus ideas.
Para esto, se debían aumentar los ingresos del quinquenio, pero el problema era que los contribuyentes arrastraban una morosidad que rozaba el 70%.
Con este panorama, no muy favorable para Martinelli, surgió la idea de contratar a una compañía especializada que se dedicara a gestionar los pagos (tercerización de los servicios), la cual se vendió como una solución efectiva y viable.

La idea se concretó el 25 de agosto de 2010, cuando se firmó el contrato con CISA, el cual fue avalado por la contralora Gioconda Torres de Bianchini (fallecida el 9 de julio de 2016) y el entonces director de Ingresos, Luis Cucalón.
Bajo esta estructura se amparaba un entramado de presunta corrupción, que habría ocasionado una lesión patrimonial de $30 millones, según la Contraloría General de la República.
UN NEGOCIO LUCRATIVO
La gran mayoría de los ingresos recibidos por CISA entre 2011 y 2014 se debieron a gestiones de cobro de impuestos morosos de larga duración, y por las que la empresa recibiría un mayor porcentaje de comisión.
Un informe de auditoría elaborado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) reveló que la empresa cobró $47.1 millones por recuperar para el Estado cuentas morosas con un valor total de $172.9 millones.
El contrato entre la DGI y CISA vinculaba el monto de la comisión de la empresa a la antigüedad de la cuenta recuperada. Cuanto más antigua fuera la cuenta, mayor la comisión. La escala comenzaba con una comisión de 15% por las cuentas morosas que tenían entre 12 y 18 meses, y terminaba con una comisión de 30% para aquellas cuentas con más de 30 meses de antigüedad.
Según el informe del MEF, en un principio la DGI asignó a CISA cuentas morosas superiores a $50 mil, principalmente correspondientes al impuesto de inmuebles y con ciertos parámetros que buscaban cumplir con el contrato.
No obstante, en un momento dado la DGI empezó a trasladar todo tipo de cuentas a CISA, incluso algunas que ya eran gestionadas por la propia entidad, añade el citado informe.
Cucalón y Salerno piden acuerdo de pena
El ex director general de Ingresos Luis Cucalón y Cristóbal Salerno anunciaron su intención de lograr un acuerdo de pena con la Fiscalía Anticorrupción de Descarga, lo cual supone la aceptación de la culpa. Ambos hicieron la petición en la primera sesión de la audiencia preliminar del caso, el 18 de septiembre pasado.
Cucalón fue ese día a la audiencia, luego de que esta fue aplazada tres veces por excusas sobre su estado de salud. El exfuncionario estuvo bajo arresto en el Hospital Punta Pacífica desde el 7 de septiembre de 2015 hasta el 12 de septiembre pasado, cuando el juzgado le cambió esa medida por una de detención preventiva y fue llevado a El Renacer. Según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la salud de Cucalón es estable.
