Un rascacielos situado en el corazón de la capital iraní se incendió y posteriormente se desplomó, matando a por lo menos 30 bomberos.
Aunque hasta el cierre de esta información no se sabían las causas del incendio, las autoridades dijeron que habían advertido varias veces a los inquilinos de que no bloquearan las escaleras con material de las fábricas de ropa que estaban en los pisos superiores.
Bomberos, soldados y otros socorristas escarbaron en los escombros hasta la noche en busca de sobrevivientes. Aunque no se sabe cuántas personas había dentro del edificio, testigos han dicho que muchos eludieron los cordones policiales durante el incendio para regresar al edificio a recuperar sus pertenencias.
“Nos lo pidieron... usando altavoces, que evacuáramos el edificio, pero algunas personas regresaron diciendo que ahí tenían sus documentos, cheques del banco, que su vida entera estaba en sus tiendas”, manifestó Masoud Hosseini, testigo de lo sucedido. “Los bomberos entraron para sacarlos y de pronto el edificio colapsó”, relató.
Las autoridades iraníes no dieron una cifra oficial de víctimas, algo habitual en desastres en desarrollo.
La televisión estatal iraníPress TV informó de la muerte de los bomberos sin ofrecer la fuente de su información. En tanto, una televisora local reportó que 30 civiles resultaron heridos, mientras que la agencia IRNA apuntó que 45 bomberos presentaban lesiones.
El alcalde Mohammad Bagher Ghalibaf precisó que al menos 20 cadáveres de bomberos ya habían sido recuperados.
El presidente Hassan Rouhani ordenó al ministro del Interior Abdolreza Rahmani Fazli investigar el desastre.
El incendio del rascacielos es el peor en Teherán desde que uno en 2005 acabó con una mezquita, matando a 59 fieles y dejando 200 heridos.
