El Gobierno de Colombia aplazó la instalación de diálogos de paz con el ELN, prevista para ayer en Quito, hasta que sea liberado “sano y salvo” un excongresista en poder de esa guerrilla, una decisión cuestionada por los rebeldes.
“La instalación formal de la mesa pública con ese grupo queda aplazada hasta que se libere sano y salvo a Odín Sánchez”, dijo el presidente Juan Manuel Santos, tras anunciar la suspensión del viaje de su equipo negociador a la capital ecuatoriana.
El jefe de Estado, flamante Nobel de la Paz por sus esfuerzos para superar más de medio siglo de conflicto armado en Colombia , reiteró sin embargo “toda la disposición y voluntad del Gobierno nacional para avanzar en este proceso”, que considera clave hacia la “paz completa” que también busca sellar con las FARC, principal grupo armado del país.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda guerrilla del país, cuestionó la decisión. “No compartimos la suspensión de la instalación de la mesa”, dijo en su cuenta en Twitter. “Se han presentado malos entendidos que se están tratando”, apuntó.
Faltando pocas horas para el acto inaugural, en el Museo Oswaldo Guayasamín en el norte de Quito, no había informes de que hubiera sido liberado Sánchez, un político del remoto y selvático departamento del Chocó (noroeste), retenido desde abril por los rebeldes.
Pero poco después de que Santos postergara el acto, el jefe negociador del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, anunció que la entrega estaba en curso.
“Este mediodía hemos sido informados por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que la operación de la liberación ha comenzado con el acompañamiento de la Iglesia católica”, señaló en un comunicado divulgado por la Presidencia.
Restrepo dijo confiar en que el proceso concluya “satisfactoriamente” y “antes del 3 de noviembre, fecha acordada para dar inicio a la primera ronda formal de negociaciones” en una antigua hacienda cedida por una universidad jesuita a unos 25 kilómetros al este de Quito.
Al anunciar el 10 de octubre en Caracas la instalación de diálogos formales, el Gobierno y la guerrilla acordaron “iniciar el proceso de liberación de los secuestrados y retenidos con dos casos antes del 27 de octubre”, sin precisar cuáles.
“Los compromisos establecidos (...) fueron precisos para ambas partes. Por lo que siempre se dejó claro que era necesaria la liberación efectiva del excongresista Odín Sánchez para dar inicio a esta fase pública”, apuntó Restrepo en el texto.
El Gobierno, que está intentando salvar en La Habana el acuerdo firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunista), aseguró que en caso de que se libere a Sánchez, otorgaría “simultáneamente” la condición de agentes o gestores de paz a dos militantes del ELN presos.
Para el analista Jorge Restrepo, Santos tomó la “decisión correcta” porque señaló que “la paz completa no puede ser al costo de mantener la extorsión a toda la sociedad”.
“Si el presidente permite que ese proceso arranque con un rehén, es el proceso mismo el que se convierte en rehén del ELN”, dijo a la AFP el director del centro de seguimiento del conflicto Cerac.
Se desconoce el número exacto de cautivos del ELN, una organización alzada en armas desde 1964 a influencia de la revolución cubana y la Teología de la Liberación, y con unos mil 500 combatientes estimados oficialmente (frente a los 5 mil 765 miembros de las FARC, según sus propios cálculos).
