César González muestra con orgullo su modesta casa con techo de metal y piso de cemento en las cálidas montañas cerca de Icononzo, en Colombia, donde cuelga con prolijidad su ropa a lo largo de la pared y presume una repisa llena de café y azúcar.
Tiene dos camas, una estufa de gas y una nevera. Parecen lujos frente a la situación de hace dos años, cuando era combatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Entonces González vivía en la fría cordillera Oriental combatiendo a las tropas del Gobierno, su cama era un montón de hojas de arbustos debajo de un cobertizo de plástico ycargaba un fusil AK-47. Unos 12 mil integrantes del grupo rebelde, incluidos más de 6 mil combatientes que entregaron sus armas, se desmovilizaron después de un acuerdo de paz con el Gobierno en 2016. Muchos viven ahora en 24 campamentos de reintegración a lo largo y ancho de Colombia, como este cerca del municipio de Icononzo.
Pero el balotaje presidencial de hoy domingo ha sacudido el frágil acuerdo de paz por la propuesta del candidato derechista, el favorito Iván Duque, de cambiar aspectos del pacto que cree son demasiado indulgentes con los exguerrilleros.
Temor y esperanza
Duque, un abogado de 41 años de edad respaldado por el expresidente Álvaro Uribe -cuya ofensiva militar contra los rebeldes ayudó a empujarlos a la mesa de negociación-, se opone a que los exjefes guerrilleros acusados de crímenes de lesa humanidad se sienten en el Congreso tras décadas de asesinatos, secuestros y ataques.
Los líderes de la FARC dicen que la posición de Duque podría frenar la implementación del acuerdo, erosionar la moral de los excombatientes e impulsar a algunos a volver a las armas.
El izquierdista Gustavo Petro, quien aparece unos 20 puntos porcentuales por debajo de Duque en las encuestas antes de la segunda vuelta de hoy, también criticó el acuerdo por no resolver problemas fundamentales de los campesinos pobres, pero se ha comprometido a respetarlo e implementarlo.
En una entrevista con Reuters, el líder de la FARC Rodrigo Londoño, conocido por su nombre de guerra de Timochenko, dijo que aunque un eventual triunfo de la “derecha” pone en riesgo el acuerdo, Duque no podrá cambiarlo fácilmente debido a que está protegido por la Constitución y respaldado por organizaciones internacionales como las Naciones Unidas.
“Independientemente del presidente que sea, Colombia queda en una situación nueva, histórica”, afirmó Londoño, de 59 años de edad, en una remota zona de reintegración en el departamento del Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador.
“Colombia no va a ser la misma de hace cuatro años y la perspectiva nuestra es seguir luchando por la implementación de los acuerdos, luchando por una mejor Colombia, luchando por esos ideales que en un momento nos llevaron a coger las armas en la mano”, agregó.
