Un recuerdo frente a la Catedral, donde un artista le dio su toque a la valla de zinc.
El Casco Antiguo no solo es un lugar histórico considerado patrimonio de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, sino que está lleno de vida a todas horas.
Por sus calles se pasean los turistas en medio de edificaciones coloniales que nos recuerdan que la antigua ciudad de Panamá se trasladó a esta pequeña península rocosa en 1673.
Pequeños hoteles, galerías de arte, tiendas especializadas, abundan ahora en San Felipe.
Un recuerdo frente a la Catedral, donde un artista le dio su toque a la valla de zinc.
Frente al Ministerio de Gobierno, un comerciante le puso su distintivo autóctono al local.
El obelisco con un gallo en la cima, en homenaje al intento francés de construir el Canal.
Una diversidad de sombreros panamá está a la venta en las calles del barrio histórico.
Una comerciante guna ofrece sus productos a los turistas que todos los días acuden al lugar.
Una familia recorre las calles del barrio en medio de los trabajos de restauración.
Pequeños hoteles, galerías de arte, tiendas especializadas, abundan ahora en San Felipe.
Un recuerdo frente a la Catedral, donde un artista le dio su toque a la valla de zinc.
Frente al Ministerio de Gobierno, un comerciante le puso su distintivo autóctono al local.
El obelisco con un gallo en la cima, en homenaje al intento francés de construir el Canal.
Una diversidad de sombreros panamá está a la venta en las calles del barrio histórico.
Una comerciante guna ofrece sus productos a los turistas que todos los días acuden al lugar.
Una familia recorre las calles del barrio en medio de los trabajos de restauración.
Pequeños hoteles, galerías de arte, tiendas especializadas, abundan ahora en San Felipe.
Los pequeños comerciantes venden recuerdos, como sombreros y artesanías, y destaca una gran cantidad de bares, cafés y restaurantes, que son un atractivo para la vida nocturna.