El Casco Antiguo no solo es un lugar histórico considerado patrimonio de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, sino que está lleno de vida a todas horas.

Por sus calles se pasean los turistas en medio de edificaciones coloniales que nos recuerdan que la antigua ciudad de Panamá se trasladó a esta pequeña península rocosa en 1673.

Un recuerdo frente a la Catedral, donde un artista le dio su toque a la valla de zinc.
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Un recuerdo frente a la Catedral, donde un artista le dio su toque a la valla de zinc.

Los pequeños comerciantes venden recuerdos, como sombreros y artesanías, y destaca una gran cantidad de bares, cafés y restaurantes, que son un atractivo para la vida nocturna.

El Casco Antiguo está en constante cambio.