La comarca Ngäbe Buglé se ha convertido en un área de alto riesgo para ejercer la profesión de educador. De eso dan muestra los accidentes que durante los últimos dos años segaron la vida de cuatro docentes y cuatro estudiantes.
El último accidente con resultados fatales se registró el pasado martes cuando la docente Ruth Pérez y los estudiantes Mitzi Montezuma, de 16 años de edad, así como Abdiel y Joel Rodríguez, de 17 y 18 años de edad, respectivamente, perdieron la vida al momento en que fueron alcanzados por una corriente de agua cuando cruzaban el río Jacaré.
Al respecto, la dirigente de la Asociación de Educadores Veragüenses, Yadira Pino, explicó que el riesgo de trabajar en esa región se debe a que el 90% de las escuelas se encuentra ubicado en áreas de difícil acceso.
En esta comarca hay 374 centros escolares, donde laboran unos 2 mil docentes.
Para llegar a estas escuelas un educador camina como mínimo hasta seis horas por lugares con precipicios, los caminos están en malas condiciones y no existen puentes o zarzos para cruzar los ríos en forma segura.
Otra de las organizaciones que reaccionó ayer luego de la tragedia fue Jóvenes Unidos por la Educación, la cual instó a las autoridades a buscar una solución.
A su vez, recomendaron la implementación de calendarios especiales de clases en las escuelas de difícil acceso que carecen de vías o puentes seguros para cruzar los ríos, a fin de evitar el riesgo que significa llegar a estos lugares en la época lluviosa.
Finalmente, sugirieron la creación de internados escolares para asegurar el derecho de aprender de niños y adolescentes de esta comarca del país.
Ayer, tanto el presidente de la República, Juan Carlos Varela, como el ministro encargado de Educación, Ricardo Pinzón, se acercaron a Chiriquí a colaborar con los familiares de los fallecidos.

