La apertura del año judicial en España estuvo marcada ayer por la preocupación creciente que genera la corrupción y la advertencia al independentismo catalán de que se actuará si se salta la ley.
La corrupción, dijo el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, en su discurso de apertura afecta “a muy diversos responsables públicos e instituciones”. Lesmes defendió“la rabiosa independencia de nuestros jueces” frente a las críticas de la politización de la justicia, al tiempo que se refirió a la carga de trabajo “difícilmente digerible” para algunos jueces.
En España hay una media de 12 jueces por cada 100 mil habitantes. Según Lesmes, no basta la acción de la justicia para luchar contra la corrupción, que es la segunda causa de preocupación de los españoles.
En cuanto a la prevención, España todavía no ha trasladado a su derecho interno las nuevas directivas europeas en la adjudicación de los contratos públicos para prevenir sobornos.
La fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, afirmó por su parte que la corrupción es un fenómeno que “condiciona la investigación y el enjuiciamiento”, porque no se produce solo en la administración, sino que alcanza al sector financiero.
El nuevo curso judicial arranca con dos de los juicios más esperados de los últimos años en España, el primero el caso Gurtel, de financiación ilegal del Partido Popular (PP) del presidente en funciones, Mariano Rajoy.
Por parte socialista se sentarán en el banquillo los expresidentes regionales de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán por un delito de prevaricación administrativa al permitir durante una década los actos de corrupción en Andalucía.
Además se espera que este año se conozca la sentencia del caso Noos, que podría llevar a la cárcel a Iñaki Urdangarín, esposo de la hermana de Felipe VI, la infanta Cristina, acusado de delitos de corrupción.
La corrupción es uno de los problemas que propiciaron el bloqueo político actual en España, dado por la fragmentación parlamentaria causada por el surgimiento de nuevos partidos. Ayer, Rajoy propuso a los socialistas negociar en varios ámbitos fundamentales para salir de una parálisis política de ocho meses .
Tras el fracaso de Rajoy ante el Parlamento, el líder socialista Pedro Sánchez inició ayer una ronda de contactos, dejando claro que no busca liderar un Ejecutivo alternativo.
