El Juzgado Tercero Penal aplicó condenas de cuatro y dos años de prisión a 16 personas, tras comprobarse que pertenecían a pandillas que operaban en el área de Villa Lucre, Samaria y Cerro Batea.
En la sentencia del juzgado se establece que a pesar de pertenecer a pandillas diferentes, algunos de los sindicados colaboraban entre sí para la comisión de hechos delictivos, como robo a mano armada, lesiones personales y tráfico de drogas en áreas bajo su control.
Durante la investigación, adelantada por la Fiscalía Segunda Superior, se comprobó que algunas de las pandillas operaban desde 2008 y que, en ocasiones, sus células se convirtieron en pandillas nuevas.
Las investigaciones se iniciaron en el año 2010, luego de que la Unidad Antipandillas de la Policía lograra individualizar a sus integrantes y establecer su área de operación.
Para la judicialización de la investigación se utilizó la figura del testigo protegido, que vincularon a los cabecillas de las pandillas, y denuncias presentadas por las víctimas.