VIOLENCIA

Congoleños huyen hacia Uganda y Bunia

Congoleños huyen hacia Uganda y Bunia
Congoleños huyen hacia Uganda y Bunia

El resurgimiento repentino de la violencia intercomunitaria en Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), ha provocado la huida de decenas de miles de civiles en condiciones precarias hacia Uganda o la capital provincial, Bunia.

En cerca de un mes, unas 40 mil personas atravesaron el lago Albert hacia Uganda y otras 20 mil hallaron refugio en Bunia, según cifras de Médicos Sin Fronteras (MSF) publicadas esta semana, ante la incesante llegada de individuos que matan, incendian y saquean pueblos.

En el centro médico Bigo de Bunia, donde se administran los primeros auxilios, una mujer de 54 años recuerda la primera masacre, a principios de febrero, en la aldea de Blukwa.

“Los asaltantes iban repartidos en tres grupos: los jóvenes, armados con machetes, lanzas y flechas, iban en primera fila y degollaban a la gente. Tras ellos, se encontraba el grupo de los que quemaban casas. Y luego venían los que robaban el ganado y otros bienes de valor”, declara Françoise Malosi.

“Escapamos al bosque, donde pasamos tres días”, explica.

En total, mil 900 desplazados fueron atendidos desde el 9 de febrero en ese centro de salud, incluyendo 450 mujeres embarazadas (20 ya dieron a luz), según el enfermero Baseke Kazimoto.

Entre los desplazados, hay numerosas mujeres y niños, principales víctimas de la violencia en República Democrática del Congo, a menudo sometidos a agresiones sexuales por hombres armados. En Uganda, los congoleños llegan a Sebarogo, en el distrito de Hoima, donde una epidemia de cólera golpeó a un millar de personas, provocando 30 muertos, según las estadísticas de una oenegé del 28 de febrero. Se tarda entre 6 y 10 horas en cruzar el lago Albert, donde algunos refugiados acabaron ahogados, según MSF y testigos.

“Muchos llegan traumados y agotados, con niños enfermos”, declaró el coordinador de la oenegé en Uganda, Ahmad Mahamat. En el lado congoleño del lago, en Bunia, la mayoría de los 20 mil desplazados vive con familias de acogida.

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