Miles de personas alrededor del mundo recordaron a los 6 millones de judíos que fueron asesinados durante el Holocausto realizado por el régimen nazi.
En Alemania, sobrevivientes del Holocausto y funcionarios del Gobierno participaron el domingo en una ceremonia para conmemorar el septuagésimo segundo aniversario de la liberación de los campos de concentración Bergen-Belsen y Sachsenhausen, en Alemania. Bergen-Belsen fue liberado el 15 de abril de 1945 por soldados británicos que se toparon con unos 10 mil cadáveres a la entrada del campo nazi.
La ministra de Cultura de Alemania, Monika Gruetters, declaró: “Al recordarlos, queremos darle espacio en nuestras vidas para los muertos, para los sobrevivientes, los que fueron excluidos, perseguidos, atormentados y asesinados por los nazis”.
Unas 200 mil personas fueron deportadas a Bergen-Belsen. Murieron allí más de 52 mil detenidos y 20 mil prisioneros de guerra, entre ellos, Anna Frank. También se realizaban ceremonias conmemorativas en el campo de concentración Sachsenhausen.
En cambio, la comunidad judía de Croacia, la minoría serbia y asociaciones antifascistas, boicotearon ayer por segundo año consecutivo una ceremonia oficial en memoria de las víctimas del campo de concentración de Jasenovac, reprochando a las autoridades tolerar el resurgimiento de una ideología pronazi.
El primer ministro conservador, Andrej Plenkovic, varios ministros y diplomáticos extranjeros participaron en la ceremonia en el lugar de este campo, apodado el “Auschwitz croata”, desmantelado hace 72 años. Durante la ceremonia, que terminó con un servicio interreligioso, se leyeron cartas de sobrevivientes.
El campo, situado a un centenar de kilómetros al sudeste de Zagreb, fue erigido en 1941 por el régimen ustacha pronazi de Ante Pavelic que asesinó a centenares de miles de gitanos, serbios, judíos y croatas antifascistas. Un 75% de los 40 mil judíos croatas fueron asesinados.
La víspera, representantes de la minoría serbia y asociaciones antifascistas organizaron una “conmemoración alternativa” que congregó a varios miles de personas, entre ellos, sobrevivientes y diplomáticos extranjeros.
Por su parte, los israelíes se dispusieron ayer a abandonar sus actividades diarias y quedarse parados en silencio por un minuto, como es costumbre cada año para conmemorar la fecha luctuosa.
Cerraron los teatros, cafés y otros lugares de esparcimiento, mientras que las sirenas sonaban en las calles y los canales de radio y televisión transmitían solo programas relacionados con la tragedia.
El primer ministro Benjamin Netanyahu y otros dignatarios asistían a la ceremonia principal en el monumento Yad Vashem en Jerusalén. Se prevé que en el día de hoy el país se paralizará por entero.
