El Consejo de Seguridad de la ONU culminó el pasado viernes su viaje a Colombia, tras visitar una zona donde miembros de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están concentrados, en cumplimiento del pacto de paz, mientras un funcionario del organismo internacional seguía secuestrado por disidentes de esa guerrilla.
“Nos vamos con la gran sensación de que somos testigos de un proceso de paz irreversible, en el cual el Consejo de Seguridad va a continuar prestando toda la asistencia que sea requerida”, dijo el embajador de Uruguay en la ONU, Elbio Rosselli, cuyo país preside este mes el Consejo.
Rosselli hizo esta declaración tras visitar La Reforma, en el departamento de Meta (centro), y uno de los 26 puntos del país donde están concentrados unos 7 mil guerrilleros de las FARC, mientras cumplen con la dejación de sus armas, en un proceso vigilado por la ONU.
“Nosotros hemos quedado impactados por el grado de compromiso de las partes en favor del proceso de paz”, dijo a su vez François Delattre, embajador de Francia ante el Consejo, sobre la implementación del acuerdo firmado en noviembre de 2016.
En su visita a esa región, no obstante, los miembros del Consejo pudieron constatar también los retos y retrasos del proceso de paz. En una reunión con líderes sociales, cerca de la zona de concentración de las FARC, estos les plantearon, por ejemplo, sus temores ante el creciente asesinato de defensores de derechos humanos en el país, donde entre enero de 2016 y marzo de 2017 habían muerto violentamente 156 activistas, según la Defensoría del Pueblo.
“Esa preocupación existe, ya la hemos encarado, ya hay grandes trabajos por parte del Gobierno, hay gran confianza por parte de todos en que este tipo de situaciones se vayan aclarando, se vayan evitando en el futuro”, dijo al respecto Rosselli.
Pocas horas antes de la llegada de la delegación de alto nivel a Colombia el miércoles fue secuestrado en el sureste del país un funcionario de la ONU por disidentes de las FARC, que actúan como un grupo armado organizado, rechazan el acuerdo de paz y siguen en el narcotráfico.
El viernes, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo que una “comisión” había salido a la zona donde fue secuestrado el funcionario, de nacionalidad colombiana, para “esperar su regreso”. Detalló que el grupo designado la víspera para recibir al secuestrado no pudo lograr su cometido “por razones logísticas”. “En el sitio no hay comunicaciones, es un sitio muy apartado y difícil”, alegó.
