El “no sé” y “no tengo la información a mano”, o cualquier otra palabra que evite cuestionamientos, son las respuestas que de parte de la contralora, Gioconda Torres de Bianchini, no desean escuchar dirigentes de la sociedad civil. La funcionaria debe comparecer esta tarde ante la Asamblea Nacional.
Aseguran que Torres de Bianchini, quien fue citada al hemiciclo legislativo con el voto de 31 diputados de 57 que temporalmente lo conforman, debe ser clara y precisa.
Recuerdan que en estos cinco años ha existido un “silencio” en torno a cómo se ha manejado la cosa pública.
“Lo primero que esperamos es que se prepare. Ella tiene la responsabilidad de tener la información a mano”, expresó la exmagistrada de la Corte Suprema de Justicia Esmeralda Arosemena de Troitiño.
Para la exmagistrada, Torres de Bianchini no puede repetir el episodio del pasado miércoles 13 de agosto, día en que Guillermo Sáez-Llorens, director de la Caja del Seguro Social, solo respondió las preguntas que se le entregaron con anterioridad, y evadió con frases como “no tengo conocimiento” otras preguntas formuladas.
“Que hable con la verdad”, porque de otra manera, aseguró, “está incumpliendo la Constitución”.
Roberto Troncoso, expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas, al igual que Arosemena de Troitiño, manifestó que espera respuestas y que no pase lo sucedido con el director de la CSS. “Es lo que se vislumbra que pase”, dijo.
De asistir hoy al palacio Justo Arosemena, Torres de Bianchini se convertirá en la tercera funcionaria en comparecer ante el pleno de esta asamblea que se instaló el pasado 1 de julio. Le corresponderá contestar un cuestionario de siete preguntas (ver tabla).
ESPERAN SANCIÓN
Pero hay quienes consideran que la funcionaria no dirá la verdad, en virtud del artículo 161 de la Constitución que faculta al Legislativo para citar o requerir a cualquier funcionario.
Carlos Lee, de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, pronostica que el país será testigo del incumplimiento de las obligaciones que debe cumplir la funcionaria por mandato de la Constitución.
De no responder a las interrogantes de los diputados, Lee propone que se le sancione con un voto de censura tal como lo establece la Carta Magna.
Según el artículo 280 de la norma citada, la Contralora cumple 13 funciones entre las que se destaca el llevar las cuentas nacionales (deudas interna y externa), fiscalizar, regular y controlar todos los actos de manejo de fondos y otros bienes públicos, a fin de que se realicen con corrección según lo establece la ley.
De igual modo, debe examinar, intervenir y fenecer las cuentas de los servidores públicos, entidades o personas que administren, manejen o custodien fondos u otros bienes públicos y recabar de los funcionarios informes sobre la gestión fiscal de las dependencias públicas.
Fernando Cebamanos, dirigente del extinto partido Frente Amplio por la Democracia, dijo que es la Asamblea donde Torres de Bianchini debe explicar el manejo de su entidad.
Recordó que fue ese órgano el que la escogió y ratificó en el puesto. No obstante, espera que las preguntas de los diputados se basen en opiniones de expertos y no en interrogantes carentes de profundidad.
Torres de Bianchini, quien fungió durante 15 años como jefa de auditoría de Ricamar, una de las empresas del expresidente Ricardo Martinelli, fue ratificada con 43 de los 71 votos de los diputados en octubre de 2009. Sufragios en su mayoría de las bancadas de Cambio Democrático (CD) y del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena).
Desde las entrañas de CD ligan la comparecencia de la jefa de las finanzas públicas con una vendetta política.
Eso asegura el diputado de ese partido, José Muñoz. “La oposición, por política quiere cuestionar la gestión de la contralora...”, expresó. A juicio de Muñoz –también directivo del partido del expresidente Martinelli– sus colegas deben ceñirse a las preguntas enviadas a la contralora.
SU TRABAJO
Uno de los motivos que ha generado duras críticas de grupos organizados y de sectores políticos consiste en que consideran como poca la fiscalización ejercida en otras instituciones. Cuestionan, por ejemplo, el refrendo de millonarios contratos del Programa de Ayuda Nacional para la entrega de comida, electrodomésticos, zapatos escolares, herramientas agrícolas y lámparas solares utilizados por candidatos de CD y el Molirena en los pasados comicios electorales.
O haber dado el visto bueno en la maniobra financiera que permitió el traspaso de partidas por $240 millones a 153 juntas comunales.
Recientemente, el propio presidente Juan Carlos Varela dio a conocer el refrendo por parte de Torres de Bianchini de cinco contratos por $15 millones para la compra de 60 mil bombas lacrimógenas y mil uniformes para la “guardia presidencial”.
La alerta de que Torres de Bianchini no estaba cumpliendo con su gestión, se dio en 2012, cuando dirigentes políticos y de la sociedad civil le solicitaron un informe del contrato celebrado entre la Nación y el conglomerado italiano Finmeccanica, por la suma de $250 millones para la compra de equipos de seguridad.
Otro tema que puso a la contralora en la mira pública fue el gasto de $200 mil en la fiesta de Navidad para sus colaboradores, en diciembre de 2013.
La funcionaria también refrendó el contrato entre el Estado y la empresa Vertikal Corporation Inc., que tiene como accionistas a socios y amigos de Martinelli. La empresa obtuvo una concesión que permite usar el fondo de mar para suministrar combustible en el aeropuerto de Tocumen por 20 años.
Igualmente eliminó el control previo a varias entidades, como el Ministerio de Educación y el Fondo de Ahorro de Panamá.
El sábado 2 enero de 2010 cuando tomó posesión del cargo, la contralora general de la República, Gioconda Elcira Torres de Bianchini, llegó hablando de “cambio”. “Realizaremos un cambio en algunas estructuras de la institución, con el fin de fortalecerlas”, aseguró la funcionaria en una de las pocas declaraciones que durante su gestión ha dado a los medios.
Se dijo entonces que su estrategia estaba ligada al “cambio”, la palabra que usó el pasado gobierno de Ricardo Martinelli para vender una buena imagen ante la población. De esta manera, de acuerdo a sectores políticos y de la sociedad civil, Torres de Bianchini, de 58 años de edad, enviaba las primeras señales de su lealtad al Ejecutivo y al propio Martinelli, para quien trabajó durante 15 años antes.
“Con el hoy señor Presidente he mantenido durante muchos años una relación muy profesional en el área de las auditorías relacionadas con las empresas Ricamar”, sostuvo en su momento Torres de Bianchini para defenderse de quienes la señalaban como la mano derecha de Martinelli en asuntos económicos. Sin embargo, la contralora nunca habló de que su relación con Martinelli también trascendía al ámbito político, al punto de haber sido tesorera de Cambio Democrático (CD), partido que creó el exmandatario en 1998.
Una muestra de su activismo en CD sucedió el 12 de mayo de 2013, día en que el partido del expresidente realizó su elección primaria para escoger al candidato presidencial que lo representaría en el torneo del 4 de mayo pasado. Ese domingo, Torres de Bianchini llegó a las 2:10 p.m. al instituto Profesional y Técnico Don Bosco, donde votó en una de las mesas dispuestas para los electores del partido del cambio.
Fiel a su código de silencio, ignoró las preguntas de este medio y se fue sin dar explicaciones. Las críticas no se hicieron esperar. El excontralor Carlos Vallarino manifestó entonces que un contralor al estar activo en un partido “tiene un vínculo que hasta cierto punto afecta su independencia”. “El ejercicio político partidista puede enturbiar el buen juicio; y este es uno de los cargos que mejor juicio demanda”, señaló por aquellos días la hoy diputada independiente Ana Matilde Gómez.
Los cuestionamientos por su militancia en el colectivo del entonces Presidente de la República ha sido una de las muchas tormentas que le ha tocado sortear. Se le ha cuestionado por el refrendo de contratos millonarios entre el gobierno y empresarios vinculados al “círculo cero” de Martinelli, por auditar a las juntas comunales manejadas por opositores a CD, por dar el visto bueno a las millonarias partidas que otorgó el Ministerio de Economía y Finanzas a diputados de CD, entre otros (ver noticia principal). Nunca dio la cara, como tampoco explicaciones del porqué de sus actos. Quienes la conocen de cerca, aseguran que es una mujer que habla poco y que le gusta mantener un bajo perfil. Prefiere pasar desapercibida.
En Don Bosco, el barrio donde vive desde hace más de una década, aseguran que es discreta y poco comunicativa con sus vecinos, situación que se incrementó desde que llegó a su cargo. Saben que sigue viviendo en el área porque su residencia está constantemente custodiaba por sus guardaespaldas. La misma estrategia aplica en su vida pública. Todos los 2 de enero, día en que los altos funcionarios se reúnen en la Asamblea Nacional para que el presidente de la República rinda un informe a la Nación, Torres de Bianchini llega al pleno legislativo por la puerta de atrás. Es su manera de evitar a los medios. Hoy en cambio, en esa misma Asamblea no podrá esquivar las preguntas.
Eliana Morales Gil
