La llegada de migrantes en situación ilegal al país ha provocado una controversia entre la Pastoral Social Cáritas de Panamá y el Servicio Nacional de Migración.
Fernando Juárez, diácono de la pastoral, denunció que desde la semana pasada unos 300 cubanos que reciben asistencia humanitaria por parte de esa organización están siendo víctimas de “persecución”.
Juárez explicó que funcionarios de Migración se han instalado en la sede principal de Cáritas, ubicada en el corregimiento de Ancón, para “pescar” a los foráneos e iniciar su deportación. De hecho, subrayó que cinco cubanos fueron detenidos el fin de semana pasado.
En este escenario, solicitó a las autoridades ofrecer una alternativa a estas personas.
Por su parte, el director del Servicio Nacional de Migración, Javier Carrillo, manifestó que ya sostuvieron una reunión con representantes de Cáritas y “se les dejó claro que aquí no hay persecución contra nadie”.
Carrillo explicó que cualquier ciudadano extranjero que ingrese de forma ilegal al país será detenido y deportado, pues eso es lo que establece la ley migratoria.
“Este es un trabajo diario, no es una persecución contra ellos”, sustentó.
Esta situación se da, poco después de que los cancilleres de Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú y Panamá enviaron el 16 de este mes una carta al secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y le pidieron una reunión para analizar este tema y buscar soluciones que permitan poner fin al tránsito ilegal de estas personas.
Los cancilleres consideraron que la revisión de la Ley de Ajuste y la política “pies secos, pies mojados”, que permite a los cubanos permanecer en Estados Unidos si pisan tierra firme, sería un “primer paso para detener el agravamiento de esta compleja situación y parte de una solución definitiva para asegurar una migración ordenada y regular en la región”.
La misiva fue entregada por la Embajada ecuatoriana en Washington.